Ir de sidras es la liturgia social que mejor define el alma de buena parte de Asturias: la que comprende, sobre todo, el territorio centro-oriental del Principado, aquí donde se cultiva la manzana y se obtiene su espumoso elixir desde tiempo inmemorial. No hay celebración, encuentro en las terrazas, espicha o merendola donde no corran las botellas de sidra.
Villaviciosa, Nava y Gijón delimitan el triángulo productor por antonomasia. La sidra achampanada y la natural, son los dos extremos de una producción que cuenta con su propia Denominación de Origen. Ir de sidras es, en cierto modo, una terapia colectiva: se va con los amigos, con la familia, con los vecinos y los compañeros de trabajo. Cualquier excusa es buena para echarse un culín. La tapa, la media ración o la ración completa acompañan estas reuniones improvisadas, pero cada vez es mayor el número de restaurantes donde podrás sentarte a mesa puesta y disfrutar de una variada muestra gastronómica y donde la sidra ha encontrado su lugar como condimento. Y si no sabes echarla, no te preocupes: los camareros, experimentados echadores, lo harán por ti. El precio de la botella de sidra natural varía entre los 2 € y los 2,50 €.
Marisco, pescados y sidra Tazones
Al recoleto puerto pesquero de Tazones, situado a 11 km de Villaviciosa, llegarás siguiendo la carretera que bordea la ría hasta casi su desembocadura. Goza de fama por ser uno de los pocos muelles que ha conservado su aspecto tradicional, aunque la actividad pesquera haya descendido bastante. En el restaurante Mar-Bella (S. Miguel, s/n) podrás probar la ñocla (buey de mar) a 15 €/kg, la chopa a la sidra (por 15 €) o un pixín a la cazuela (15 €). Enfrente está El Centollu, con una terracita para tomar mariscos y una buena ración de sol. Y encima del puerto está la Parrilla-Sidrería La Atalaya, con más de lo mismo: quisquillas, bugre (bogavante) y langosta, y para bolsillos sin apreturas.
Llagares de Villaviciosa
Pretender hacer una lista completa de las sidrerías de Villaviciosa sería inútil: las hay de las de toda la vida y modernas, locales con pinta de chigres (tascas) y otros donde todo reluce. En La Torre (Cabanilles, 29) Chiri te ofrece sus cebolles rellenes de bonito (9 €), unos callos (6 €) o el pastel de centolla (7,20 €). Cerca está El Cañu (Carmen, 4), un mesón de esos que huelen a sidra nada más entrar. Prueba el chorizo a la sidra o las parrochas. En La Espicha (Manuel Cortina, 1) pide el tiñosu (pescado) al estilo de la casa (15 €). En El Furacu (Pza. Ayuntamiento, 26) y El Roxu (Cervantes, 2) pregunta por el pescado del día (xulies, lubinas, etc). Por último, en El Tonel (Álvarez Miranda, 13) saborea los espárragos rellenos de erizos.
Nava, el corazón de la manzana
Casi todo gira en torno a la manzana en el centro geográfico del Principado. Aquí están el Museo de la Sidra (985 71 74 22) y el Centro de Recepción de Visitantes de Nava (985 71 74 77). Puedes empezar tu ruta de sidrerías por La Figar (La Riega, s/n), y entre culín y culín pide unos chipirones a la plancha, sus chorizos criollos (2 €) o el revuelto a la sidra (8 €). En la Sidrería Plaza (Manuel Uría, 12), prueba la merluza a la sidra. En El Titi (985 71 67 11) elige el lacón cocido con patates (8,60 €) y la imprescindible tabla de quesos (11,50 €), con afuega’l pitu y cabrales. La Barraca (Ctra. General, s/n) cuenta con dos escanciadoras premiadas, Susana y Laura, y una de las terrazas más concurridas.