Un arenal inmenso a dos pasos del centro de la ciudad. Y sin agobios...
La cara más azul de Tarragona
Nueve son las playas situadas dentro del término municipal de Tarragona. Pero no te dejes llevar por el prejuicio: todas ellas, salvo la del Miracle –ubicada junto al nuevo puerto deportivo y justo bajo el célebre balcón del Mediterráneo– quedan fuera del casco urbano. Se extienden hacia el noroeste, en una franja litoral que zurce la vieja N-340 (en breve será alejada de la costa), siguiendo el trazado que hace dos siglos marcaba la Vía Augusta romana a través de un bosque mediterráneo de pinos y sabinas. Sobresalen, aquí y allá, los tejados de las urbanizaciones.
PUNTA DE LA MORA
Tres kilómetros de fina arena, entre la playa dels Capellans y cala Fonda, ese es el espacio que ocupa la playa Larga, la más bulliciosa de Tarragona, y eso que no es la más próxima a la ciudad (a 5 km). Tiene tres camping y una escuela de windsurf. Un curso de fin de semana cuesta 80 €/persona. También se organizan excursiones en kayak (12 €/hora). Al final de playa Larga se encuentran dos playas ecológicas: cala Fonda (conocida como Waikiki) y cala de La Roca Plana, en la punta de la Mora. El lugar, sólo accesible desde la playa, merece la pena: se trata de uno de los escasos rincones del litoral catalán que ha sobrevivido al desarrollo. Por eso goza de un estatus de protección especial, el de Espacio de Interés Natural. La historia del bosque de la Marquesa, como le llaman por aquí, tiene un origen romántico: la marquesa de Bárcena, propietaria del terreno, siempre se negó a venderlo a los especuladores , lo que contribuyó a su preservación. Vigilando el horizonte se eleva la torre de la Mora, levantada en el XVI para alertar de la presencia de corsarios. Al otro lado está cala Jovera y la playa de Tamarit. El castillo de Tamarit (617 44 91 61), de propiedad privada, data de 1049 y se puede visitar previa reserva (3,50 €).
Con aroma y sabor a mar
Las cocinas tarraconenses están tan ligadas al Mediterráneo que es raro encontrar restaurantes que no hagan del pescado y el marisco sus platos fuertes. El Serrallo, el barrio del puerto pesquero, separado del centro por la vía del ferrocarril, es el destino de los amantes de los sabores marineros. Un buen ejemplo es el restaurante L’Onada (977 21 50 53) y su romesco con bogavante y rape. Para comerlo, eso sí, tendrás que colocarte un pequeño delantal y usar las manos.
CÓMO LLEGAR
En coche: el acceso desde Valencia y Barcelona, se hace por la AP-7 y la N-340. Desde Madrid hay que tomar la A-2 hasta Zaragoza y luego por la AP-2 hasta su enlace con la AP-7. Una vez en la ciudad, toma la Vía Augusta y continúa por la N-340. En tren: Renfe llega diariamente a Tarragona con su alta velocidad desde Lleida, Zaragoza y Madrid (desde Madrid tarda 3 h y cuesta 69,20 €). Menos de una hora toma el trayecto desde Barcelona. En autobús: la empresa Hispania (977 75 41 47) viaja desde Barcelona; Alsa-Enatcar y Auto-Res lo hacen desde Madrid.
DÓNDE DORMIR
Hotel Astari. Vía Augusta, 95-97. 977 23 69 00. Un 3* junto a la playa Arrabassada. Cuenta con 78 habitaciones dobles y 3 suites, además de un amplio jardín con solarium. Desde 66 €. AC Tarragona. Avda. de Roma, 8. 977 24 71 05. Junto a la Estación de autobuses. Moderno y funcional. Desde 56,10 €. Hotel Imperial Tarraco. Paseo Palmeras, s/n. 977 23 30 40. Situado sobre el balcón del Mediterráneo y el anfiteatro romano. Desde 100 €.
DÓNDE COMER
Fortí de la Reina. Playa del Milagro, s/n. 977 24 48 77. Cocina creativa. Prueba su espuma de romesco en chupito de gamba de Tarragona y la sopa de fresones con tallarines de piña. Por unos 50 €. Les Coques. Sant Llorenç, 15. 977 22 83 00. Tripas de bacalao con butifarra y rape al ajo tostado. Cierra los domingos. Por unos 45 €. MÁS INFORMACIÓN