Nuestra primera meta es el monte Koya (Koya-san), nombrado Patrimonio mundial de la Unesco, sede de importantes construcciones arquitectónicas y lugar de peregrinaje desde hace miles de años.
El paisaje que rodea al monte Koya, en el centro del país, es uno de los más bellos de todo Japón. Está situado en el vértice de ocho altas montañas, y se dice que su posición simboliza el corazón de una flor de loto.
El complejo de monasterios fue fundado en el año 816. La leyenda cuenta que el monje Kukai, mientras entraba en Japón tras un viaje espiritual por toda la China, lanzó desde el barco un bastón que se clavó justo en este lugar, designando así el centro de la futura escuela de budismo Shingon.
En lo más alto de la montaña la niebla y el misterio lo envuelven todo. De los otros dos mil templos que existían sobre esta montaña, hoy sólo quedan activos unos cincuenta.
Saborea la paz
Nuestro primer shukubo (en todos hay que reservar con antelación) se llama Renge-Join. Se dice que en Japón hasta la naturaleza tiene un aire espiritual y aquí, en Koya-san, lo confirmamos: los templos se suceden uno detrás de otro entre los bosques de la montaña.
Un monje nos recibe. Cerca de la entrada hay un pequeño jardín zen de piedras blancas que forman varios diseños concéntricos. El religioso nos enseña nuestra habitación: es cómoda y espaciosa, las paredes de papel y las puertas correderas están decoradas con hojas doradas.
A las seis en punto, en el patio, un joven monje toca la campana que anuncia el inicio de una sesión de meditación. Todo comienza con el toque de un pequeño gong y una llama que enciende una barrita de incienso. Después, se oyen los cantos de devoción, seguidos del silencio y la meditación. Vuelve a sonar otro toque de gong y la meditación ya ha terminado.
En una gran sala, se sirve la cena. Destacan la elegancia de la presentación en los platos y la simpleza y refinamiento de los sabores. La cocina tradicional vegetariana, shojin ryori, es especialmente famosa aquí.
Información y reservas
RENGE-JOIN**** (700 Koya-san, Koya-cho, Ito-gun, Wakayama. 00 81 736 56 22 33. Desde 9.500 yenes, unos 60 €, por persona, en media pensión). En un templo con unos bellos jardines típicos japoneses. Habitaciones minimalistas.
HONGAKU-IN**** (618 Koya-san, Koya-cho, Ito-gun, Wakayama. 00 81 736 56 27 11. Desde 63 € por persona en media pensión). Con un servicio muy cuidado y un bonito jardín. Cena y de-sayuno servidos en la habitación.
MURYOKO-IN*** ( 611 Koya-san, Koya-cho, Ito-gun, Wakayama. 00 81 736 56 21 04. Desde 60 € por persona en media pensión). Situado en el centro del país de Koya-san. Cómodas y bonitas habitaciones. Meditación a las 6 h.
HOngaku-in
Esta noche nos espera un encuentro especial con el ex abad de la secta Shingon de Koya-san en el monasterio-shukubo Hongaku-in, donde hemos reservado para pasar la noche.
El ex abad Gimyo Inaba, que hoy es monje mayor de Hongaku-in, tiene 93 años. Algunas fotos colgadas en las paredes testimonian sus encuentros con grandes personalidades espirituales, como el Papa Juan Pablo II o el Dalai Lama.
Hongaku-in se fundó en torno al inicio del año 800 en el mismo lugar donde, tiempo atrás, el mismo monje Kukai esculpió una pequeña figura de madera de Jizo Bosatsu (uno de los personajes del mandala).
El monasterio tiene 57 habitaciones de alto nivel. El servicio es impecable, y la cocina vegetariana, muy refinada. Si no fuera por la presencia de los jóvenes monjes podría pensarse que se está en un elegante ryokan (alojamiento tradicional japonés).
Muryoko-in
A la mañana siguiente, la campana para la meditación suena a las seis. Una hora después, nos ofrecen un desayuno a base de arroz y cocina vegetariana.
Conocemos a Kurt-san, un monje europeo muy famoso en la ciudad y que desde hace algunos años vive el monasterio Muryoko-in de Koya-san.
La arquitectura también es muy refinada aquí. Kurt-san nos enseña el jardín, las habitaciones para los huéspedes del shukubo y el resto de preciosas estancias del templo.
Nos dirigimos hacia Okuno-in para visitar el mausoleo de Kukai. Cedros, pinos y cipreses centenarios lo rodean, formando una corona a las más de doscientas tumbas y monumentos conmemorativos. Célebres emperadores, Shogun y Daimy (dos soberanos feudales), poetas, literatos y jefes religiosos descansan aquí.