La mejor forma de
conocer el Egeo turco es por tu cuenta, partiendo de
Esmirna para luego explorar el resto de la zona a tu ritmo. Repasa bien tus gustos y necesidades antes de plantearte un itinerario. Intenta combinar la visita a monumentos con estancias en puertos como
Kusadasi o Bodrum. Por mucho que te guste el arte, el patrimonio arqueológico es tan inmenso (a pesar de que muchos de sus tesoros ahora se encuentran repartidos entre Berlín, París y Londres) que resulta excesivo si no lo dosificas. Ten en cuenta que esta región no sólo incluye la costa, sino también una serie de valles que fueron área de influencia de los jonios en la antigüedad. No te olvides de conocer algunos de los pueblos del interior para descubrir la cultura otomana, pero también la grecobizantina, predominante en la zona hasta 1923. En poco más de 300 kilómetros te vas a encontrar con paisajes muy diferentes que a veces recuerdan nuestra costa mediterránea pero que en otros casos, como en Marmaris, parecen salidos de
los fiordos del norte de Europa. No dejes de navegar en barco por la costa. Lo ideal es alquilar una goleta, aunque también puedes unirte a las excursiones que se organizan desde cualquier puerto. Las únicas playas extraordinarias son las del sur pero siempre te sorprenderá el mar por sus colores tornasolados y transparencias.
Esmirna y Kusadasi, aquí está la marcha y el lujoLa moderna
Esmirna es el lugar perfecto para comenzar una exploración por esta
región de Turquía, tan diferente al resto de país. Si llegas por la tarde, dirígete directamente a
Kadifekale (castillo de terciopelo). Desde la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.) ha sido el fiel guardián de la costa de Anatolia. Después de vagabundear por sus almenas (entrada libre), tómate un té o un cafelito (0,50 €) en la terraza del café frente a la puerta principal y disfruta de tu primer atardecer en el Egeo. Después dirígete a pie, en un taxi (unos 2 €) o en un minibús llamado dolmus (0,65 €) hacia
Birinci Kordon, el paseo marítimo. Aquí puedes escoger entre docenas de terrazas: si quieres codearte con gente guapa prueba
La-la Cafe & Bar (Ataturk Cadesi, 196). O en
La Sera Cafe Bar (Ataturk Cadesi, 190). Para cenar vete a la vecina calle peatonal Kibris Sehitleri Caddesi.
Todos los restaurantes son muy parecidos pero una buena opción es
Irfan Baba (Irfan Baba Sokagi, 4b. 00 90 23 24 63 98 26; de 15 a 20 €). La vida nocturna tiene precisamente su centro en el
barrio de Alsançac, donde vivían los ricos comerciantes griegos de la ciudad antes de su expulsión en los años veinte del siglo pasado.
La calle más animada es
Gazi Kadinlar Caddesi. En el nº 28 está
Cafe Kybele, con música en directo. También date una vuelta por
Muzaffer Izgu Sokak o por el
Bar Punta (nº 16). Las cervezas cuestan unos 3 € y los refrescos 2 €. Del pasado glorioso de la ciudad queda poco: el ágora de la época romana que es lo que mejor se conserva, aunque está en restauración y no se puede visitar. Los museos tienen un interés limitado pero son asequibles y están el uno frente al otro . El Arqueológico cuesta 3 € y el Etnológico, 1 €. Visita la
mezquita Konak Camii, recubiert a de azulejos vidriados.
KUSADASI.
A muy pocos kilómetros de
Éfeso se encuentra este puerto al que llegan miles de turistas a pasar el día en los
cruceros del Egeo. Al atardecer, dirígete al castillo que se encuentra en la
isla Güvercin (de las palomas) en la boca del puerto. La entrada es gratuita.
Para cenar y tomar una copa, vete al
barrio de Kale y prueba en
Avlu (Sephane Sok) o en
Melamet Sofrasi, cerca de la mezquita principal. El precio es de unos 15 € de media. Los discopubs se concentran en
Barlar Sokak, o calle de los bares. Otros sitios son
Jazz Bar (Bahar Sok) y
Rock and Blues (Kizla Sok), de ambiente occidental. En plan más turco suele haber música en vivo en el patio del
Okuz Mehmet Pasa Kervansarayi.