Este tramo de 250 km de costa, en el noroeste de Florida, es la parte menos conocida del estado. Pero está llena de tesoros que encontrarás sin excavar demasiado y diseminada entre centros vacacionales para la práctica del golf y el ocio fluvial y marítimo por un lado, y pescadores de ostras y gambas por otro.
Empieza tu viaje con una visita a
Pensacola Beach. Para llegar hasta aquí en coche, dirígete hacia el oeste desde Apalachicola (población a medio camino hacia el oeste desde Orlando), por la Carretera 98 y la Ruta 30-A. Es un trayecto de cuatro horas. Lo que más te llamará la atención de esta enorme playa es la gran variedad de humedales, con su fauna y flora características: aquí los ríos, marismas, lagos, estanques, estuarios, arroyos, ensenadas y bahías actúan como ayudantes del Golfo (aunque no menos vitales); mientras que los robles de Virginia, los pinos y las palmeras coexisten con los pelícanos marrones, los halcones, las águilas, las águilas pescadoras, los caimanes y las gaviotas.
La diminuta
población de Apalachicola (a 450 km de Orlando y 280 km de Atlanta) no se parece a ningún otro lugar de esta costa y, quizá, de todo el estado. Esta encantadora y antaño marginal encrucijada del siglo XIX debe su historia a la sucesión de tre industrias: madera, algodón y marisco (lo cual no resulta sorprendente, puesto que el golfo de México, la bahía y el
río Apalachicola prácticamente flanquean la calle principal).
Apalachicola es el tercer puerto importante del
golfo de México, y donde todavía permanece presente su pasado. Aquí podrás admirar más de 200 edificios catalogados en el Registro Nacional. Pasea por sus calles delimitadas por hileras de árboles y verás pintorescas y encantadoras casas victorianas.
TRAS LA COSTA PERDIDARealizar actividades resulta aquí de lo más gratificante: kayak, pesca, paseos en barco o circuitos en bicicleta... Otras opciones con el río como protagonista son: hacer una visita guiada, recorrer la costa de Apalachicola, remontar su cauce para admirar sus salvajes marismas y pantanos o navegar por la bahía y arribar a alguna de sus islas para disfrutar del
Parque Nacional de San Vicente o del de
St. George.Las actividades por tierra incluyen excursiones por el
Parque Nacional de Apalachicola o el
Parque Estatal Tate’s Hell, donde puedes montar a caballo, cazar y pescar. Si quieres darte un paseo por la playa o por el barrio histórico puedes alquilar una bicicleta (verás numerosos puntos a lo largo del recorrido).
Eastpoint, justo al otro lado de la bahía desde Apalachicola o la isla de St. George, es el punto central de la Costa Perdida y donde puedes sentirte totalmente aparte del mundo.
Es también un lugar ideal para cenar marisco, mientras contemplas unas preciosas vistas de la bahía con los barcos que traen la pesca del día, cargados de gambas y ostras.
Para hacer alguna excursión por la zona o un crucero contacta con
Gibby Conrad (850 65 25 93). Este aficionado a la ecología resume así visita esencial de un día en Apalachicola:
“En recorrerla tardarás 20 minutos, pasarás por delante de casas victorianas, entra en el Old Time Soda Fountain para tomar un batido de chocolate o cena pescado en el Gibson Inn, el destartalado hotel del pueblo y, luego, toma una copa en el Oasis, el único bar de pescadores que queda”.Para quedarte a vivirEn Apalachicola, el recientemente renovado
Consulate Suites (precios desde 200 €; 76, Water St.; 800 824 04 16) es un edificio de más de 100 años de antigüedad, con cuatro apartamentos para cuatro personas. Tienen cocina completamente equipada, televisión, vídeo y lavadora secadora.
También puedes pasar la noche en el victoriano y laberíntico
Gibson Inn (57, Market St.; 850 653 21 91). Desde 90 €). Sus habitaciones, comedor, bar y porches exteriores tienen mucho encanto. En
Seaside puedes alquilar una de las casitas que están en primera línea de playa (800 277 86 96; ). En WaterColor se encuentra el
Water- Color Inn, (34 Goldenrod Circle; 850 534 50 00) Habitaciones desde 275 €). Es un hotel pequeño pero de gran estilo, diseñado hasta el último detalle, abierto hace sólo un año y situado entre las dunas, frente al Golfo de México.