Un poco más al norte, aparece ya nuestro punto y final, la ciudad de Roses, que enmarca toda la bahía del mismo nombre. Esta hermosa villa marinera ha tenido un pasado realmente sorprendente. Se cree que ya en el siglo VIII a.C. los griegos fundaron aquí el asentamiento de Rhode para comerciar con las tribus indígenas y llegó a alcanzar tal esplendor que incluso se acuñó una moneda propia. Tras la segunda guerra púnica, los romanos tomaron el poder y pasaron el protagonismo a la vecina Emporium. El declive, con altos y bajos, continuó hasta el final del periodo visigodo. Durante el medioevo se reconstruyó la ciudad y creció de forma muy importante hasta que Carlos I la declaró de interés estratégico. La Ciudadela, que se puede visitar de 9 a 20 h (972 15 14 66), es una fortificación de planta octogonal con cinco baluartes. En su interior alberga restos de casi todas las épocas desde el siglo IV a.C. hasta el siglo XIX. Para visitarla al completo tendrás que emplear, como mínimo, una hora y media.
Si te apetece descubrir otros atractivos de Roses te aconsejamos, por ejemplo, que madrugues un poco y acudas a la subasta de pescado que se celebra en la lonja; o que disfrutes de las vistas que hay desde punta Falconera o el cabo de Norfeo. Son verdaderamente espectaculares y te dan la medida de lo que es esta costa tan brava. Por último, intenta comer en uno de los templos gastronómicos más importantes del mundo: El Bulli (972 15 04 57 www.elbulli.com), dirigido por los artistas Juli Soler y Ferràn Adrià, y ubicado en Cala Monjoi. Importante: hay que reservar con muchísima, muchísima, antelación. Y para toda la iformación adicional que necesites, dirígete a la Oficina de Turismo de Roses (avda. de Rodhe, 101 972 25 73 31).
Entre nutrias y flamencos
Muy cerca de esos parajes, los amantes de la naturaleza pueden encontrar el Parque Natural dels Aigüamolls de l´Empordà, un espacio de marismas único en Cataluña. Está habitado por infinidad de aves, como flamencos o cigüeñas, y algunos mamíferos como erizos, nutrias, cérvidos y otras especies. El lugar alcanza desde el interior hasta la playa y merece la pena dedicarle al menos media jornada, para poder realizar alguna de las rutas señalizadas y observar las diferentes especies de aves desde los observatorios dispuestos. Para más detalles, dirígete al Centro de Información de El Cortalet (Ctra. de Sant Pere Pescador, Km 13, 6. 972 45 42 22. www.parcsdecatalunya.net).
De griegos y romanos
Las ruinas griegas y romanas de Empúries (horario de verano, de lunes a domingo de 10 a 20 h. 972 77 02 08). La antigua ciudad de Emporium, se creó gracias a la actividad comercial entre los griegos y los pueblos indígenas de la península ibérica. El asentamiento griego data del siglo VI a.C. Después llegaron los romanos, sobre el siglo I a.C, y se inició no sólo el periodo romano de Empúries, sino de toda la península ibérica. Así que este rincón de Girona fue la puerta de entrada a la península para el Imperio Romano. Emplea al menos una hora para la visita, pues merece la pena.