Recorrer la isla es fácil; sentirla, un lujo. A tu vuelta habrás ganado buen humor.
Esta isla volcánica de las Pequeñas Antillas guarda un interesante legado histórico bajo el sello de Napoleón, sus edificios coloniales pastel son testigo. Como departamento francés recoge la esencia y el glamour parisino para cautivar al visitante. Aquí hay un dicho: la gente es grande pero no vieja; por lo que también encontrarás mucha alegría en sus calles blancas de suelo empedrado. Y todo ello con el olor de las buganvillas flotando en el aire Si además buscas sol y buen tiempo –la temperatura media anual es de 26º–, playas de arena blanca y te va el relumbrón (un paseo de curvas y cuerpos fetiche en traje de baño) estás en el terreno ideal. Puedes, además, practicar todos los deportes que desees en Pointe de Bout (Trois-Ilets), área turística por excelencia, con unas magníficas infraestructuras, o dejarte superar por la fantasía comercial en las tiendas chic de Fort-de-France (capital de la isla), abarrotadas de tejidos nobles o las muselinas más sensuales. Pero lo último en Martinica son las extensiones y trencitas hechas con pelo de los haitianos (vecinos de isla por la franja oeste). También verás jamaicanos acercándose en barca para venderte sus tesoros: camisetas, abalorios de nácar, pulseras…
Mezcla sensual
El Atlántico al este, el Caribe al oeste y en el centro una isla volcánica con paisaje tropical. Marcha de día y de noche en Trois Ilets, sabor criollo en Fort - de - France y vegetación en Basse-Pointe. Pruébalo todo. Trois-Ilets De paseo por la costa
Al suroeste de la isla están los complejos turísticos. En esta zona te invadirá lo pintoresco, con calles bien asfaltadas y casitas floreadas de tejado en forma de escamas de tortuga, muy cucas, con vegetación a raudales de fondo. Por la noche, los hoteles ofrecen espectáculos de danza étnica, fiestas y desfiles de moda caribeña. Y por cierto, vigila tus pisadas: las hormigas son como pirañas.
Para hacer deporte, en los hoteles de este área encontrarás todo lo necesario para practicar vela, yatching, piragüismo, windsurf, esquí y motos acuáticas, submarinismo o pesca. Si quieres probar swing, ve a Golf Country Club (68 32 81).
Para montar a caballo, contacta con Mme Devulder de Black Horse (68 37 80). También puedes alquilar una bici en Velo Tout Terrain, en Pointe du Bout (66 01 01). De noche, West Indies (rue Ernest Deprogue) y Jazz Club Saint James (rue Piétonnes des villages de Rivière Roche) son dos buenos locales.
Fort - de– France. Elixires caribeños y plantas multicolores
Toma un ferry desde Trois - Ilets (trayecto: 25 minutos; salen cada media hora) y llegarás a la bahía de Fort - de - France.Desde el mar se ve el antiguo fuerte (Boulevard Alfasssa. Abre de martes a sábados). En tierra encontrarás un montón de puestos de artesanía (madera, ébano, perlas, pareos...) y chiringuitos para probar coco o zumos de mango y guayaba. Callejear por aquí es un placer. Cada recoveco exhibe sabor colonial con edificaciones blancas, amarillas, azules y rosas. En el centro está el Parque de la Sabana (gratis). Entra y verás el milenario árbol del viajero. Infinidad de plantas exóticas escoltan la estatua de Josefina Bonaparte (nació aquí). A la salida verás la Biblioteca Schoelcher (rue de la Liberté. Gratis. Abre de 8.30 a 17.30 h). El mercado de especias (calle Isambert) es una delicia, y no olvides visitar la Catedral Saint Louis (rue Schoelcher). La calle del comercio (ropa y piel) es la rue Blenac. En la rue Victor Hugo están las joyas.
A 5 km, siguiendo el camino de la Trace, cruzarás la selva, con bambús, helechos, orquídeas y fruta del pan (su patata), cacao y café. Una visita interesante: el Jardín Botánico de Balata (a 15 minutos del centro del pueblo, abierto de 9 a 17 h. 72 58 82), tiene 195 variedades de plantas.
Textos: Pilar Carrizosa Foto: Pilar Carrizosa Publicado en Abril de 2001