Te invitamos a evitar la Nueva York repetida, la de la Quinta Avenida y el Rockefeller Center, la consabida ciudad de Wall Street y el Central Park. Queremos internarte en aquellos parajes que sólo conocen quienes desde hace tiempo habitan la Gran Manzana y ahora nos dan la clave de los sitios de moda.
Al llegar, a JFK, Newark o La Guardia (los tres aeropuertos que sirven a NY) lo más aconsejable es coger el metro hacia la ciudad. Para los billetes hay expendedoras automáticas que tienen menú en español y son fáciles de usar. En ellas te recomendamos comprar la Metrocard, una tarjeta para realizar todos los viajes que quieras en metro durante una semana. Te costará unos 20 €. Junto con la tarjeta debes pedir un mapa de la red de metro. Empieza la función. Nos olvidamos de Harlem y dejamos de lado Broadway y toda la zona comercial. No te vamos a enseñar a buscar rebajas y sí te vamos a llevar al recoleto barrio de Chelsea, al más canalla Meatpacking District, a lo nuevo del Soho y el Village y al futuro centro de la movida local: el Lower East Side. Y recuerda que Lufthansa tiene vuelos diarios, con escala en Múnich o Frankfort, por unos 450 € (www.lufthansa.es).
Muy importante: sólo necesitarás visado si no dispones del nuevo pasaporte español, el que lleva una banda magnética.
Entra con la historia y paladea la ciudad
Comencemos, cómo no, por el inicio. La esencia cosmopolita de Nueva York se gestó en el Lower East Side. Inicialmente, aquí vivieron grandes familias de polacos, rusos, italianos e irlandeses hacinados en pequeños cuartos. Para espiar un poco de esta historia nada mejor que el Lower East Side Tenement Museum, (108 Orchard Street. 212 431 02 33), un museo donde se recrea con crudísima fidelidad las condiciones de vida a principios del siglo pasado. Es necesario reservar con anticipación. Las visitas se realizan aproximadamente cada 40 minutos y la entrada para adultos cuesta 10 €.
Toda esta profusión de razas y naciones contribuyó a un surtido de delis (tienda de exquisiteces) y modernos bistros. Entre los primeros se encuentran locales típicos como Russ & Daughters (179 East Houston St); aquí, los fines de semana, es imposible entrar y se forman largas filas de lujosos automóviles, pero durante la semana es un tranquilo templo donde es posible degustar decenas de variedades de caviar, quesos y salmones ahumados a precios asequibles. Otro sitio, tradicional, con casi 120 años de historia es Katz ‘s Delicatessen (205 East Houston St). El nombre puede no decir nada, pero fue aquí donde Meg Ryan fingió un orgasmo de cine (Cuando Harry encontró a Sally) y donde venden la mejor tarta de queso de todo Nueva York. A la entrada te darán una tarjeta con el menú; no la olvides, pues cada cosa que pidas (no te pierdas los perritos calientes por 2 €) debe ser anotada aquí y te será pedida a la salida. Y, para finalizar con lo clásico, dos de postre: Il Laboratorio del Gelato (95 Orchard St. 212 343 99 22) con helados tan sorprendentes como calabaza, miel de lavanda o sésamo tostado; el segundo sitio es Economy Candy (108 Rivington St), una tienda donde aún venden cigarros de chocolate, piruletas de colores psicodélicos y tamaños superlativos, para volver a ser niño.
Si eres un verdadero gourmet y piensas que probar distintos tipos de comida es una forma de viajar, no te pierdas las visitas que organiza Susan Rosenbaum para Enthusiastic Gourmet (www.enthusiasticgourmet.com. 646 20947 24). Con ella recorrerás ya sea una fusión de todas las cocinas que se ofrecen en el barrio, como una selección de los mejores entrantes judíos, servidos en los mejores delis, o explorar, con la boca llena, todo el Barrio Chino. Tu decides.