Más al norte se encuentra La Vega, el gran valle que separa la cordillera Central de la Septentrional. Aquí se asienta Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad del país. La urbe forma parte también de El Cibao, uno de los territorios más fértiles y habitados de la República Dominicana. Antes de retomar la carretera Duarte, haz una pequeña parada en pueblos como Buenavista o Bayacanes, que añadirán matices a las incesantes escenas de bohíos y gente en las carreteras. Verás escolares, todos perfectamente uniformados; puestos de arepas, a 25 pesos; las decoradas bancas, que son lugares de venta de lotería; las galleras, donde se celebran las populares peleas de gallos; y los improvisados campos de béisbol, el deporte nacional.
Antes de llegar a Santiago, La Vega muestra todos sus encantos. Aquí encontrarás un animado mercadillo donde debes parar, sobre todo si tienes hambre. Su especialidad es la picadera, que es como llaman aquí a la comida informal.
Vitalidad tropical
De la antigua e histórica Santiago de los Caballeros, destruida por un terremoto, sólo quedan las ruinas. La nueva ciudad, que fue construida a bastantes kilómetros de la original, cuenta hoy con un millón de habitantes y carece de un especial encanto colonial. Sin embargo, el lugar desprende una intensa vitalidad. La estatua del apóstol que da nombre a la ciudad te recibirá a la entrada. Después, contempla el impresionante monumento a los Héroes de la Restauración, un grupo de personajes históricos que devolvieron la soberanía al país en el siglo XIX. La neoclásica Casa Consistorial y la Catedral, de estilo neogótico con clara influencia americana, muy habitual en todo el país, preside el Parque Central, con su arboleda, sus puestos de comida y los numerosos niños limpiabotas. Si tenías compras pendientes, éste es el momento y el lugar. Las viejas calles del centro, con sus casas de madera adornadas con vivos colores, están atiborradas de tiendas, mercados y mercadillos.
La mejor vista de la ciudad podrás conseguirla desde la montaña de Camp David, nombre heredado del poderoso vecino del norte. En la cima hay un hotel-restaurante con el mismo nombre (276 64 00). Su ambiente años 30 y la colección de coches de época, entre ellos algunos del dictador Trujillo, son de película. Dormir te costará unos 1.800 pesos, y comer las mejores carnes y mariscos del país, unos 800.
Los aficionados al buen tabaco encontrarán en La Vega inmensas plantaciones de esta planta, con sus típicos y rústicos secaderos. A 10 km de Santiago está Villagonzález, considerada la cuna del tabaco en la República Dominicana. Si quieres saber más del tema, y más aún en estos tiempos en que parece que asistimos al principio del fin de los fumadores, acércate a la Tabaquería Carbonell. No te extrañe que en tu recorrido encuentres muchos negocios con apellido catalán. El edificio en sí, todo construido en madera, es un espectáculo de tiempos pasados. De hecho, se conserva tal y como se construyó en 1909. En su interior podrás observar todo el proceso de elaboración del tabaco artesanal: la separación de las hojas, el prensado y el liado final de los puros.