El primer lugar al que llegarás con tu vuelo desde la capital (Túnez) es a la ciudad de Tozeur, un lugar perfecto para establecer la base desde la que explorar la parte del desierto de piedra. De las ciudades del sur, Tozeur es la que ofrece una mayor infraestructura para el turista: numerosos hoteles, restaurantes, museos, infinitas posibilidades de compra y mucho regateo. Ponte un calzado bien cómodo y úntate de protección solar. En Tozeur hay dos cosas que no se te pasarán por alto: el aspecto homogéneo de todos los edificios de la ciudad, de un ladrillo ocre que se fabrica en esta región, y la gran cantidad de palmeras. El palmeral de la ciudad es el segundo más grande del país, con unos 200.000 árboles. Con tal cifra, no resulta extraño que la compra por excelencia aquí sean los dátiles, especialmente los de la exquisita variedad deglat ennour. La cosecha de estos frutos es en otoño, cuando podrás ver a los recolectores subidos en lo alto de las palmeras.
En Tozeur, empieza tu recorrido en la avenida Habib Bourguiba, donde se encuentra la mezquita el-Ferdous (entrada no permitida a los no musulmanes) y el mercado central. En este último cómprate un pañuelo (unos 6 €) y pídele a los mismos vendedores que te enseñen cómo enrollártelo a la cabeza. Lo necesitarás para adentrarte en el achicharrante desierto.
Cultura tunecina
Siguiendo por al avenida Abdulkhacem Chebbi, llegarás al complejo Dar Cheraït. En él se ubica un lujoso hotel, una galería de arte y un museo etnográfico, con escenas cotidianas en la vida tunecina, como los preparativos de una boda o el interior de un hammam (entrada 2 €). Otra de las grandes atracciones del complejo es la exposición permanente Dar Zaman; 3.000 años de historia tunecina, un curioso túnel del tiempo por la historia del país en escenarios verdaderamente sorprendentes. Una voz en off, disponible en castellano, te guiará por las distintas escenas del recorrido. Un consejo: por la noche, encontrarás menos gente y la temperatura es más agradable. (entrada 2,80 €. Abierto hasta las 24 h).
Desde Tozeur dirígete hacia el norte por la carretera GP16, para llegar a los oasis de montaña de Chebika, Tamerza y Midès, ya en la mismísima frontera con Argelia. Estas tres poblaciones, construidas originariamente por los romanos como sistema defensivo contra las tribus bárbaras que habitaban en el Sahara, deben su actual aspecto fantasmal a una catástrofe natural. En 1969, fuertes lluvias torrenciales devastaron muchas de las casas de barro construidas sobre la colinas y sus habitantes se desplazaron a las zonas menos elevadas para construir de nuevo sus viviendas en piedra. Hoy el casco viejo de estas poblaciones tiene un aspecto fascinante: sus callejones deshabitados sólo se ven alterados por pequeñas alimañas y algún que otro vendedor ambulante. Ya que te encuentras en esta zona, acércate hasta el Tamerza Palace (route des Midès, s/n. 216 71 95 16 25), a la afueras de la población homónima. El restaurante de este hotel es de los mejores al sur del país. Prueba sus ensaladas o su famoso confit de cordero mientras contemplas el palmeral desde su terraza (menú tres platos, desde 9 €).
Deportes sobre la arena
Una ruta imprescindible en cualquier viaje al sur de Túnez es la que cubre el trayecto entre las localidades de Tozeur y Kebili por la GP16 dirección sur. Una llanura blanca, brillante e infinita, interrumpida sólo por la carretera que se pierde en el horizonte, constituye una visión onírica.
Entre Tozeur y Kebili fue donde Luke Skywalker contempló las dos puestas de sol en la primera entrega de La Guerra de las Galaxias, y excepto por algún tenderete de recuerdos, el paisaje sigue presentando el mismo aspecto irreal. El lago salado de Chott el-Jerid cubre unos 5.000 m2 y la mayor parte del año está seco, por lo que te será posible andar sobre su superficie.
Sobre un tabla
Además de pasear sobre sus capas de sal, ciertas partes del Chott pueden ser recorridas en un medio de locomoción mucho más original. Si te animas y quieres probar el speed sail, Desert Evasion (Zone Touristique. B.P 9. Tozeur. % 216 98 45 03 58. ) alquila velas de windsurf unidas a un curioso cochecito o a una tabla con ruedas para que pongas a prueba tu equilibrio; desde 20 e la hora. La base de operaciones para realizar éste y otros deportes de aventura en el lago salado y los alrededores es Nefta.
La puerta del Sahara
Para adentrarte en la inmensidad del desierto de arena, la base de operaciones perfecta es Douz, una pequeña población a pocos kilómetros al sur de Kebili. El mar de arena ofrece numerosas posibilidades de turismo activo para todos los gustos. Una experiencia apasionante es observar el desierto a vista de pájaro desde un ultraligero. Un consejo: relájate y confía en el piloto. Son expertos y realizan vuelos a diario. Si prefieres estar sobre la tierra, puedes alquilar un quad o un kart-cross y hacer unas carreras con los amigos o una excursión entre las dunas. Otro deporte original para disfrutar de la arena es el sandboarding, en el que uno se desliza por las dunas con una tabla. Aquí no hay nieve, pero sí arena, y mucha. Eso sí, aquí no hay remontes, por lo que, todo lo que bajes tendrás que subirlo a pie. Si estas propuestas te parecen demasiado intrépidas, siempre puedes apuntarte a una tranquila y tradicional excursión en camello para ver la puesta de sol, o dejar que un tuareg te dé un paseo en su caballo (Sahara Adventures. Route touristique. Zone Festival. Douz. 216 75 47 07 93. Vuelo ultraligero desde 20 €; kart-cross, desde 5,50).