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 Un Sueño De Toda Mi Vida En Octubre de 2006, puede viajar a España y con el objetivo de llegar a Francia. Por el estimulo de ... Autor: Graciela Mándanos tus fotos de Burdeos
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BURDEOS
Saboréala despacio
Una ciudad renovada
Durante años Burdeos fue una ciudad adormecida, introvertida, casi secreta. La capital del vino, que está rodeada de algunas de las más renombradas zonas vinícolas de Francia –como Saint-Émilion, Saint-Estèphe, Sauternes y Pomerol–, ha vivido dormida en los laureles.
Esta ciudad portuaria supo atraer en el siglo XVIII a los mejores artistas de su tiempo, los arquitectos de Luis XV, Jacques y Jacques-Ange Gabriel, autores de la famosa plaza de la Bolsa, y el parisiense Victor Louis, creador del Gran Teatro, en el más puro estilo italiano. Pero su patrimonio de obras maestras del neoclásico, sin embargo, ha corrido el riesgo de extinguirse debido a la constante polución de los tubos de escape de los automóviles, que no sólo contaminaban los edificios, sino que resultaban una auténtica molestia para quienes se dedicaban al paseo dominical en torno a las fuentes y a las magníficas plazas inspiradas en la arquitectura italiana. La sexta ciudad de Francia, conocida como “la Ciudad Rubia”, por sus fachadas de piedra dorada, parecía literalmente desaparecida bajo un espeso manto negro. Así era Burdeos hace unos diez años. Los que conocieron la ciudad antes de 1995, por ejemplo, y vuelvan ahora a ella, no la reconocerán.
Actualmente, los automovilistas deben compartir las grandes avenidas con los tranvías, las bicicletas y los peatones. En el centro, las líneas de transporte público están alimentadas por cables eléctricos subterráneos, para evitar así lo antiestético que resultan los cables suspendidos en medio de las calles. El intenso tráfico había trasformado la catedral de Saint-André, una joya del gótico, con su campanario que surge aislado y sobrepasa los cincuenta metros, patrimonio mundial de la Unesco, en una vulgar rotonda. La histórica plaza Pey-Berland, puesta al día en 2003 por el arquitecto español Francisco Mangado, ha sido restituida a sus fastos y, sobre todo, a los peatones.
A vista de pájaro
Si estás en forma puedes acceder a lo más alto de la torre Pey-Berland después de haber subido los 229 peldaños. Una vez arriba, la vista de la Catedral y de los tejados es magnífica. Hay otra cima: la aguja de la basílica de Saint-Michel, conocida como La Flecha. Tiene 141 m, por lo que es todavía más alta que el campanario de la torre Pey Berland; pero sólo te dejarán subir hasta los 50 m.
Otro ejemplo concreto del lifting urbano es el Cours de l’Intendence, donde encontrarás comercios de lujo y de alta costura. Esta avenida no tiene nada que envidiar a los parisienses Campos Elíseos; incluso es bastante más chic. En el número 57 puedes visitar la casa donde vivió y murió Francisco de Goya. Cours de l’Intendence, junto a Cours Georges-Clemenceau y Les Allées de Tourny, forman el llamado triángulo de oro de Burdeos. En el centro encontrarás la plaza des Grandes Hommes, de donde parten todas las calles dedicadas a los más ilustres hombres del siglo de las luces: Diderot, Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Buffon. En torno a la plaza, los artesanos de prestigio tienen sus obradores y boutiques, como la pastelería Chez Baillardan. A lo largo del Cours Clemenceau encontrarás un jardín público que ofrece paseos románticos entre flores y setos esculpidos. Este magnífico jardín al estilo inglés acoge desde hace unos 150 años una de las más antiguas instituciones bordelesas, que es típicamente... ¡de Lyon! Es el teatro de Guignol, un espectáculo de marionetas para los más pequeños, que ha sido llevado a escena por la misma familia durante seis generaciones.
En el norte de la ciudad, en el barrio de Chartrons, Burdeos cambia de estilo. Aquí se encuentran las casas de los comerciantes de vino y otros aristócratas del tapón, llegados en el siglo XVIII de Holanda, de Inglaterra y de Alemania. Quedan dos bellas casas de estilo flamenco en los números 28 y 29 del Quai de Chartrons. Detrás de Cours Xavier-Arnozan y la calle Notre-Dame, cuartel general de los anticuarios, las fachadas del setecientos se alternan con edificios bien restaurados, utilizados tiempo atrás como almacenes. En el centro de este histórico barrio está el que fue depósito real de una empresa de productos procedentes de las colonias y que actualmente acoge la muestra de vanguardia del museo de arte contemporáneo Capac.
Textos: Pascal Meynadier Foto: Philippe Roy / Hoa Qui
Publicado en Noviembre de 2007
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