Es hoy un escenario para vivir mil y una aventuras
Al sur de España, en la punta más meridional de la Península, atrapado entre el desierto y el mar, hay un enclave que ha escapado al urbanismo feroz. Es el Parque Natural del Cabo de Gata, un paisaje semi-desértico bañado por las aguas color turquesa del Mediterráneo, que colman sus 63 km de litoral de playas desiertas. Sus 38.000 hectáreas y las 12.000 millas marinas son una auténtica joya de la biodiversidad.
Fue el primer parque marítimo-terrestre protegido de la Península y, gracias a ello, sus fondos marinos, únicos en la Europa mediterránea, se han conservado intactos. Aquella tierra que un día cantara Lorca en sus Bodas de Sangre es hoy un escenario para vivir mil y una aventuras. Aquí te proponemos más de una, y de dos.
Empieza, por ejemplo, con una ruta eco-turística en 4x4, como las que organiza la empresa J126 (San José. 950 38 02 99). Te recomendamos la que discurre por las pistas de la costa, porque te acercará de una forma diferente a la fauna y flora del lugar.
El camino comienza en la localidad de San José, capital de la zona, un pueblo de casas blancas donde se aglutinan la mayoría de los servicios turísticos del Cabo. Un guía especializado te acompañará durante la ruta. La primera subida hacia la playa de Genoveses y la de Mónsul habla del origen volcánico de la región. Los sedimentos, los resto de calderas de magma y el paisaje lunar que las rodea lo dice todo. Verás como la vegetación lucha y se adapta a las condiciones climáticas más secas de España (hay un promedio de 250 días de sol), aunque la proximidad del mar favorece que existan especies como los azufaifos y palmitos, que se aferran con sus largas raíces impidiendo la total desertificación del terreno.
PIRATAS Y OTROS CUENTOS
Genoveses es una bahía en forma de U que habla de historias de piratas y desembarcos que tuvieron lugar en su fina arena, frente al promontorio llamado el Morrón de Genoveses. Hoy es una agradable playa al abrigo de los vientos que a veces barren la costa. En el centro de la magnífica playa de Mónsul la singular roca de La Peineta se enfrenta a las agitadas olas. A su espalda se eleva la mayor duna rampante de la Península. La llaman así porque la arena trepa por las rocas utilizándolas, literalmente, para elevarse sobre sí misma; y la duna va cambiando de dirección según sople el viento.
Textos: Ofelia de Pablo Foto: Ofelia de Pablo Publicado en Mayo de 2006
“Me gustaría tener información sobre rutas a pie por el cabo de gata, tenemos pensado ir esta semana que viene. También sobre la acampada libre. Gracias”