El gran símbolo de la nueva Alemania es el r
enovado Reichstag, donde se ha vuelto a instalar el Parlamento. El arquitecto británico
Norman Foster ha consolidado el edificio original añadiéndole una flamante cúpula de cristal con una escalera en espiral incorporada a la que se puede subir y desde donde se contempla una magnífica vista. La entrada es gratis pero las colas pueden ser enormes: sólo hay un único ascensor. Las mejores horas: desde las 8 a las 9.30 y después de las 18 h. Abierto hasta las doce de la noche pero sólo se permite entrar hasta las diez. Evita los fines de semana.
Símbolos para gozar el paisajeBusca el contraste entre las ruinas de la torre de la iglesia neogótica del emperador Guillermo (magníficos mosaicos en su interior) y la
iglesia moderna de Egon Eiermann, en Breitscheidplatz. La
Puerta de Brandenburgo, la última de las 18 puertas que tenía la capital prusiana en el siglo XVIII, se ha transformado en el símbolo de la división y posterior reunificación de Alemania. No la volverás a ver hasta el 2003; mientras la restauran, disfruta de la original pantalla que la recubre.
La Columna de la Victoria, o Siegessäule, en Tiergarten; la estatua dorada que corona esta torre aparece en varias películas; desde lo alto de sus 70 m se domina la
Puerta de Brandenburgo, el Reichstag y otros monumentos.
La torre de la televisión, en
Alexanderplatz, es un lugar perfecto para tomar café a 207 m de altura.
POR FAVOR, ¿EL CENTRO?A diferencia de otras capitales europeas, Berlín, a causa de su particularísima historia, no tiene un único centro histórico lo cual puede resultar confuso para el visitante. Para los berlineses del antiguo sector Oeste, el centro sigue girando alrededor de la estación de
Zoologischer Garten, en el Kurfürstendamm. Tradicionalmente el nudo de comunicaciones más importante que ahora se ha convertido en una zona muy degradada y que es aconsejable evitar en lo posible. Sigue habiendo buenas tiendas y un ambiente más selecto en el norte de Kurfürstendamm que desde el final de la guerra ha funcionado como una Gran Vía.
En la época socialista,
Alexander Platz era el centro neurálgico del Este pero ese puesto lo ha heredado por el momento la
avenida Unter der Linden que vuelve a llenarse de cafés, hoteles de lujo, tiendas y las principales embajadas. Muy cerca, la
plaza Gendarmen Markt completa este ambiente refinado y exclusivo.
Lo más parecido a un centro histórico está en
Nikolai Viertel, un minúsculo barrio con aire medieval alrededor de la antigua parroquia de San Nicolás. Se encuentra en el
Mitte que era el centro en la época imperial. Por otro lado, una resucitada
Potsdamer Platz, la que fuera principal plaza de la ciudad antes de la guerra, se ha convertido, por lo menos en teoría, en el centro de la nueva Berlín, concentrando sedes sociales de varias compañías, además de tiendas y hoteles con diseños futuristas.
ENTRE LAGOS Y PARQUES
Rara vez se habla del Berlín verde, con sus inmensos parques, lagos, canales, ríos y bosques que cubren más de la mitad de lo que se considera el perímetro urbano. Solo el
Tiergarten, en pleno centro, tiene varias veces el tamaño de El Retiro madrileño. El parque más popular es
Grunewald, con 32 km2 de superficie, que alberga varios lagos, que genéricamente se conocen como
Havel. En verano, sus playas se llenan de gente, especialmente la
Strandbad Wannsee que está considerada la playa de arena interior más grande de Europa. Se puede recorrer en bicicleta desde la estación de suburbano de Grunewald, o de Nikolasee, aunque una forma aún más agradable es hacerlo en barco.
Desde finales de marzo hasta final de octubre,
Stern und Kreis, y otras compañías, tienen servicios durante todo el día que se acomodan a las necesidades y gustos de cada viajero. 00 49 305 36 36 00. También hay ferries que son gratuitos si se tiene un pase de transporte. Otra opción es coger el barco en
Potsdam, después de haber visitado sus palacios. La Oficina de Turismo local ofrece travesías gratuitas si se utiliza alguno de los alojamientos de esta villa real. También ofrecen representaciones teatrales en un escenario flotante,
el Theaterschiff (Lange Brücke. Potsdam. Y para los verdaderos amantes de la navegación se ofrece el
barco pensión Schiffs Pension Luise (00 49 33 12 70 62 29) que tiene habitaciones dobles, sencillas pero con mucho ambiente.
Igualmente hay circuitos urbanos que recorren el centro de la ciudad utilizando el río Spree y algunos de los canales construidos en el siglo XIX. Los hay muy generales de un par de horas o temáticos de unas cuatro horas. Nota: Los berlineses, cuando toman el sol, no tienen ningún inconveniente en quedarse en bolas y no hay ninguna ley que se lo prohíba.