Un paisaje agreste, donde el verde de los pinos se mezcla sin rubor con la rotundidad de las rocas, la arena dorada y el azul intenso del mar. Algo más de 200 km de costa y muchas rutas de interior, con pueblos medievales como recién salidos de un cuento y senderos para perderse. Esto es lo que te vas a encontrar si decides poner rumbo a la Costa Brava gerundense que se extiende desde el municipio de Blanes hasta Portbou, en los límites con Francia. Fue el poeta Ferrán Agulló quien, en 1908, bautizó con este nombre esta espectacular y caprichosa zona que comprende las comarcas del Bajo y Alto Ampurdán, el Gironès, el Pla de l’Estany y la Selva. Acantilados, calas, dunas… Es, sin duda, el destino perfecto para aquellos que quieren un poco de todo. Así que haz hueco en la maleta; necesitas bañador, equipo de submarinismo, botas de montaña y mucha curiosidad.
Sant Feliu de Guíxols, esencia marinera
Nuestra propuesta es comenzar la ruta de sur a norte, desde el Bajo Ampurdán hacia arriba, tomando como punto de inicio la población de Sant Feliu de Guíxols, uno de los puertos naúticos más importantes de la Costa Brava. Primera sugerencia: nada más llegar sigue las indicaciones que te guiarán hasta la ermita de Sant Elm. Desde aquí, en el mismo lugar donde se rinde homenaje al poeta Agulló por su acertada definición de la zona, podrás obtener una fantástica panorámica, que bien resume todo lo que a partir de ahora vas a ver cerca del mar: una costa escarpada, de calas pequeñas y desiguales, semiocultas entre acantilados y pinares que alcanzan siempre la orilla.
Habaneras y modernismo
Los miradores son uno de los principales atractivos de esta localidad, que tiene en su antiguo Monasterio benedictino todo un referente cultural. Es el conjunto arquitectónico más importante de la ciudad, en el que se mezclan todos los estilos, desde el prerrománico al barroco. Destaca en él la llamada Porta Ferrada, del siglo IX, que da nombre al Festival de Teatro, Danza y Música más antiguo de Cataluña. Este año celebra su 45 edición entre el 6 de julio y el 22 de agosto, con la participación de Joe Cocker, Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, entre otros.
Sant Feliu es, además, una de las poblaciones con mayor patrimonio modernista de la provincia. En el animado paseo del Mar puedes ver la Casa Patxot, convertida en Cámara de Comercio, Industria y Navegación. En la Rambla Vidal que secciona el paseo también hay más casas modernistas y señoriales, como el edificio de La Caixa (en el número 20). No dejes de visitar el Mercado. El día de oficial es el domingo, pero todos los días hay puestos al aire libre que venden hortalizas y verduras. Dentro del recinto está el puesto de pescados de Brunilda; te lo recomendamos muy especialmente. Y frente al Mercado está el supermecado Can Prat, otro de los establecimientos más guixolenses.
El ambiente marinero puedes vivirlo en el puerto, sobre todo, durante la Fiesta Mayor de la primera semana de agosto, cuando tiene lugar la Muestra de la Canción de Taberna, en las terrazas de algunos restaurantes.
Parada y fonda
Casi en cualquier sitio de Sant Feliu de Guíxols vas a comer bien. Arroz negro, suquet de peix, bacalao con pimiento y tomate… Puedes probar estas especialidades en la agradable terraza de Can Salvi (Paseo del Mar, 23. 972 32 10 13. Menú: 15 €), en el Restaurant Llevantí (Passeig dels Guíxols, 8. 972 82 04 19. Menú: 11 €), también muy marinero, o en El Cau del Pescador (Sant Doménech, 11. 972 32 40 52), con una formidable carta de pescados o, en plan terraza agradable y estupendos platos combinados, en El Carrilet, pegado al Ayuntamiento. En cuanto a dulces, en la Rambla Vidal 33 tienes La Vienesa; con sólo entrar ya sabrás de qué va: de exquisito hacia arriba. Y por la noche tómate un mojito en Juanita Banana (Penitencia, 24); diles a Jeannette y a Tomás que vas de parte de Deviajes. Y si quieres informarte de cuanto hay en Sant Feliu, compra en Casa Viader (Rambla Vidal) el semanario Ancora. Para descansar lo mejor es una siesta en el Confortel Caleta Park (972 32 00 12. Desde 140 €), en Sant Pol.
Haz camino
Los caminos de ronda, utilizados antiguamente para perseguir el contrabando, son perfectos para disfrutar del espectáculo del mar. Te gustará el que se inicia detrás del puerto de Sant Feliu y pasa por varias calas hasta alcanzar la bahía de Sant Pol, que el municipio de Sant Feliu comparte con la playa de S’Agaró. En ella verás construcciones modernistas, como el Xalet de les Punxes. Si sigues el arenal hasta el final podrás comenzar el camino de ronda que une S’Agaró con la playa de La Conca; es sencillamente espectacular. Como lo es también el que comienza en la Cala del Vigitá –al otro extremo de Sant Feliu– y termina en Les Penyes, en Tossa de Mar, con acantilados de más de 50 m.