Aquí tienes ciudades medievales, fortalezas inexpugnables y buena gastronomía local
La paz que fluye del interior
Entre dos provincias: De hidalgos y templarios
El Parque Cultural del Maestrazgo recoge los tesoros de un extenso territorio que se extiende por el sureste de Teruel y el norte de Castellón. A lo largo de sus 2.660 km2 de superficie puedes descubrir los paisajes de esta comarca y de sus 43 municipios y pasear por su misteriosa historia y su pasado templario.
Nuestra ruta empieza en Rubielos de Mora, en el límite meridional del Maestrazgo turolense. Esta localidad está situada a 62 kilómetros de Teruel y se incorporó al Reino de Valencia en 1248, aunque años después pasó a la Corona de Aragón.
Antes de entrar en su casco antiguo –y de que el sol caliente demasiado– sube al mirador de la Cruz de los Caídos y disfruta con sus vistas sobre el altiplano de Teruel. Entra en la parte histórica por el Portal de San Antonio y descubre los palacetes y casas hidalgas. No te apures por colarte en el patio del Ayuntamiento y admirar su arquitectura: aquí se ubica la Oficina de Turismo.
Comprobarás que Rubielos está salpicada por símbolos representados sobre sus farolas, portalones y fachadas, indicando la antigua ocupación de sus habitantes u otros mensajes aún sin descifrar. Si vienes con niños puede ser un buen entretenimiento encontrar estos emblemas e intentar interpretar su significado.
También es perfecto para ellos el Museo de la Región Ambarina dedicado a los insectos atrapados en la resina hace miles de años. (Territorio Dinópolis-Región Ambarina. www.dinopo-lis.com. Adultos 4,50 €, niños 3,50 €).
Por la zona turolense
Sigue por la A-1701 dirección norte, y tras la pintoresca Linares de Mora, toma el desvío hacia Puertomingalvo, una localidad dentro ya del Maestrazgo y situada en lo alto de una colina, en las lindes con Castellón.
Lo más vistoso de la villa es el Castrum de Avingalbón, conocido como el castillico. En su recién remodelado patio de armas se celebran espectáculos al aire libre, un escenario idílico donde antes se ubicaba… ¡un cementerio! Otra tétrica curiosidad es que las antiguas mazmorras albergan el Centro de Interpretación de los Castillos del Maestrazgo (Plaza Nueva, s/n. 978 80 20 51).
De nuevo al volante, vuelve a la A-1701 dirección norte y tómate un respiro en La Iglesuela del Cid. Al igual que sucede en otras muchas localidades del Maestrazgo, aquí la riqueza en la arquitectura civil se debe a las familias de alta alcurnia –Matutano, Guijarro, Agramunt…– que pasearon por esta tierra.
La villa fue encomendada a la Orden del Temple durante el siglo XII y aún conserva algunos de los vestigios levantados por estos caballeros religiosos, como la Torre de los Nublos, lo último que queda en pie del Castillo de los Templarios, y un símbolo Tau –utilizado por la Orden– en la histórica Casa Blinque.
A la salida de la población fotografíate junto al puente medieval de Sant Miquel de la Pobla. Un pueblo de película
Desde La Iglesuela, continúa por la A-227 hasta Cantavieja y después por la A-226, siempre siguiendo la línea invisible que separa Teruel de Castellón, hasta Mirambel, una localidad en la que el tiempo parece haberse detenido.
Aquí, además de las murallas medievales de origen templario, las numerosas casas solariegas y los palacetes tan habituales en las villas de esta zona, hay una curiosidad arquitectónica que no deberías pasar por alto. Se trata del precioso Portal de las Monjas, perteneciente al convento de las Agustinas que hasta hace poco ocupaban las hermanas de esta congregación. El rico labrado de las celosías del portal servía a las religiosas para curiosear, sin ser vistas, sobe todo aquello que pudiera ocurrir en la calle.
Si en tu visita a Mirambel tienes una extraña sensación de dejà vu, es normal, quizás has visto algunas de estas calles en televisión. Aquí se rodaron la serie televisiva Clase Media (1986) y las películas Tierra y libertad (1994), del director británico Ken Loach, y En brazos de la mujer madura (1997) protagonizada por Imanol Arias y Faye Dunaway.
Si sigues hacia el norte verás que la carretera A-226 se convierte en CV-120, y es que después de bordearla durante kilómetros, finalmente entrarás en la Comunidad Valenciana.
Aquí, no solo la carretera sino también la propia comarca, el Maestrazgo, cambia de nombre y pasa a denominarse Maestrat.
Textos: Kris Ubach y Ricardo De la Riva Foto: Kris Ubach y Ricardo De la Riva Publicado en Enero de 1970