Tradición y modernidad se dan cita en el centro neurálgico de la ciudad. Bajo la omnipresente silueta de la Seu Vella, la plaza de Sant Joan confronta la iglesia neogótica de la que adquiere el nombre con la pasarela vanguardista del arquitecto Peña Ganchegui. A partir de ahí, las calles Cardenal Remolins, Major o Carmen exhiben orgullosas los escaparates del eje comercial para conducir al visitante hacia una enigmática amalgama histórica de iglesias románicas, arcadas medievales, palacios episcopales y edificios modernistas entre los que no paran de surgir nuevos restaurantes y hoteles.
Tradición culinaria, marcha nocturna y hoteles de última generación. Palacios góticos, pasarelas de diseño y una atalaya. Un cóctel que, bien mezclado, te sabrá a gloria. ¿A qué esperas para subir al tren?
Un paseo por la historia
La fascinante capacidad de Lleida para reunir en una misma fotografía épocas y estilos diferentes se hace evidente para el
visitante desde su entrada a la ciudad.
Si llegas desde el tranquilo parc del Riu, en la orilla derecha del Segre, el enorme arco de hierro que preside la moderna pasarela sobre el río, enmarca la vista más noble de la ciudad, con su Seu Vella, la Casa Melcior y la fachada neoclásica de la Paeria.
Al remontar el río hasta el Pont Vell, en la antigua puerta de Lleida, encontrarás el monumento a los caudillos ilerdenses Indíbil y Mandoni, artífices de la resistencia íbera ante cartagineses y romanos. Hoy en día las estatuas de estos héroes de la antigüedad dan paso a un impresionante paseo en el tiempo.
Primero rodearás el promontorio de la Seu Vella (catedral vieja) y, antes de llegar a la fortaleza musulmana de la Suda y su magnífica vista sobre la ciudad, alcanzarás la entrada de La Panera, un edificio gótico del siglo XIII, recientemente
convertido en un modernísimo centro de arte contemporáneo (Centre d’Art La Panera. Plaza Panera, 2. 973 26 21 85. Cerrado los lunes). No es fácil encontrar lugares donde recorrer más de veinte siglos de historia en menos de media hora.
Símbolo de altura
La Seu Vella es el símbolo de Lleida: la silueta inconfundible de su campanario de 60 m de altura se ve desde cualquier punto de la ciudad. Data de 1203 y fue edificada sobre los restos de una mezquita. Hoy en día constituye la atalaya de la ciudad.
El acceso más recomendable parte de la plaza de Sant Joan mediante un ascensor (0,40 €) que se eleva unos setenta metros. Si la vista desde su mirador ya impone, subir al campanario es una experiencia irrepetible, no sólo por la insólita visión, también por los 238 escalones que la preceden. Una vez arriba, verás la dos campanas góticas, Silvestra y Mònica, y las campanas eléctricas, Bàrbara, Purísima, Crist, Marieta y Meuca.
La Seu Vella puede visitarse a diario, de 10 a 13.30 h y de 15 a 17.30 h, excepto lunes.