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 Gasolinera O Verduleria? en Malta te puedes encontrar una gasolinera en lo que parece una tienda de comestibles, con su ... Autor: jose domingo Mándanos tus fotos
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VIAJE A MALTA
Disfrútala por tierra y por mar.
Esencia mediterránea
La valletta: Luz, mar y bullicio Probablemente el recuerdo más destacable que te lleves de tu viaje al archipiélago de Malta sean sus colores dominantes: el ocre, el blanco y el azul. A estos hay que sumar el verde en el caso de Gozo. Aunque recibirás un montón de sensaciones más.
El archipiélago está formado por dos grandes islas, Malta y Gozo, que junto con Comino son las únicas habitadas; Cominotto, Filfla y St. Paul están despobladas. Las islas son un puente entre África y Europa, ya que están a 90 km de Sicilia y a 290 km de la costa africana.
Es fácil observar rasgos e influencias de los dos continentes, por ejemplo en su lengua, el maltés, que cuenta con numerosos vocablos e influencias árabes, mientras que el inglés es la segunda lengua oficial, y el italiano fue la lengua de los Caballeros de San Juan. Se trata del país con mayor densidad de población de Europa. Además, en Malta se han asentado fenicios, romanos, árabes, normandos, españoles, franceses e ingleses, por lo que cuenta con un legado histórico, cultural y arquitectónico sin parangón.
Las calles de la capital del archipiélago maltés, La Valletta (Malta), suelen estar atestadas de gente y visitantes en todas las épocas del año. Sus fuertes convertidos en jardines, sus edificios y las vistas son magníficas. La ciudad está rodeada por imponentes murallas que junto con los bastiones respondían a un sistema defensivo que demostró su eficacia a lo largo de los años.
Date un paseíto
Conocer La Valletta requiere al menos dos días. Para entrar hazlo por la Puerta de la Ciudad, flanqueada por el bastión de San Jaime y el de los Caballeros de San Juan. Observa su foso (17 m de profundidad), que fue excavado en la roca por los esclavos turcos para unir los puertos que se encuentran a ambos lados de la península. Éste se salva mediante dos puentes a diferentes alturas, uno para peatones y otro para el ferrocarril que unía La Valletta y Mdina entre 1883 y 1931.
Antes de la puerta encontrarás las paradas de autobuses con destinos a cualquier rincón de Malta. Los buses llegan y salen sin cesar, girando en torno a la gran fuente del Tritón, obra del maltes Vicent Apap. Una vez que atravieses la puerta de la Ciudad, te parecerá que toda la población se ha puesto de acuerdo en transitar sólo por una calle: Republic Street. Es peatonal en casi la totalidad de su recorrido, y en ella se encuentran las tiendas más prestigiosas, los cafés más antiguos y algunos de los edificios más representativos. Dos de estos edificios son las iglesias de Santa Bárbara y de San Francisco, una frente a la otra. Sin salir de esta calle encontrarás también la Casa Rocca Piccola, la Biblioteca Nacional y el Palacio de los Grandes Maestres. Una concurrida plaza te animará a parar un rato y a hacer un alto en el camino, es la plaza conocida como Queen’s Square.
Queen’s Square debe su popular nombre a la estatua de la reina Victoria, aunque oficialmenete se llama Republic Square. No dejes de tomar un café o comer en sus típicas terrazas. Cerca, se encuentra la calle de los mercaderes,en cuyos puestos puedes encontrar de todo, desde ropa a música pasando por libros y antigüedades. Los jardines de Barracca se crearon cuando las fortificaciones dejaron de tener un carácter defensivo. Están divididos en dos, los jardines Altos y los Bajos. Los más bellos son los Barracca Altos, lugar preferido por los Caballeros italianos y desde los que se divisan amplias e inmejorables vistas de las tres ciudades, las aguas del Puerto Grande y el edificio de la Antigua Aduana, que data del siglo XVIII.
Los Barraca Bajos son más exuberantes, con plantas más frondosas y exóticas, como helechos y palmeras florecientes, así como un templo de estilo dórico. Como recuerdo de lo que fueron estos jardines, verás las baterías de cañones que defendían la ciudad de los constantes ataques.
El encanto del interior
Si sales de la Valletta, en dirección al norte. Una vez pasado Sliema encontrarás Sant Julian’s, un pequeño pueblo de pescadores levantado en torno a una pequeña, estrecha y alargada bahía de aguas turquesas y cristalinas. Este rincón es uno de los más bellos de las islas, pues en él se saborea una extraña mezcla: a pesar de ser un lugar concurrido, goza de una paz y tranquilidad reconfortante. Cuenta con restaurantes y terrazas donde comer desde los que puedes ver a los pescadores preparar sus barcas.
Pasea por su orilla, y recuerda que aquí atracó el pirata Dragut Rais, en cuya ayuda acudió en ayuda del sultán Suliman el Magnífico para destruir la Orden de los Caballeros, de caracter religioso y soberano, que es una de las pocas constituidas en la Edad Media que aún está en activo. En el interior de la isla se encuentra Mdina, que está dividida en dos, la Ciudadela y Rabat. La primera, amurallada, es más conocida como Mdina o Ciudad Vieja y constituye un bello conjunto de palacios, monasterios, iglesias, fortalezas y la Catedral.
Las calles de la localidad son estrechas, todas de piedra y la muralla ofrece bonitas vistas. Sus plazas son amplias y limpias. Todo es perfecto y da la sensación de que el tiempo pasa más despacio por aquí. Pasear de noche supone una experiencia noche algo estremecedora y muy silenciosa. Te dará la sensación de que sólo los ojos de piedra de las figuras que salpican cada rincón vigilan las callejuelas angostas y en penumbra.
Textos: Ángel Fernández Foto: Ángel Fernández
Publicado en Enero de 1970
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