Aunque la lógica de los tiempos que corren diga que la manera más rápida de llegar al valle del Jerte es haciéndolo por su capital comarcal, Plasencia, lo recomendable es que cualquier visita comience justo por el lado opuesto del valle, en el puerto de Tornavacas. Desde aquí podrás contemplar la profunda herida del río en toda su majestuosidad y, además, estarás situado en la antigua calzada romana por donde, durante siglos, han transitado los rebaños de ganado que bajaban de Castilla a los pastos extremeños. De eso sabe mucho Juan Ludeiro, guía del centro de interpretación de la Alta Montaña y la Trashumancia (618 95 92 25), en Tornavacas. Él te explicará cómo era la vida de los pastores en épocas pasadas y te indicará las rutas a pie que se pueden hacer desde el casco urbano. El día dos de mayo, en Tornavacas, es el día del Fuego. Sobre las ocho de la tarde se prenden por las esquinas y plazas unas hogueras preparadas con mucha ilusión por todos los vecinos. La fiesta continúa a la mañana siguiente, día de la Cruz, con una romería a la ermita.
EL AGUA Y LOS INFIERNOS
La cara más auténtica de los pueblos del valle se encuentra lejos de la N-110. Sus calles principales lucen casonas de sillares graníticos y balconadas de madera; y verás a las bordadoras que buscan el resol y la conversación de la tarde. Una buena muestra es Jerte y su barrio de los Bueyes, que sobrevivió al saqueo francés en la Guerra de la Independencia y conserva toda su arquitectura tradicional. Aquí, junto a la torre medieval, está el restaurante Valle del Jerte (927 47 00 52) donde Carmen Estar y su familia te ofrecerán la comida típica de cada estación en el valle. Y pegada a la torrentera de los Papúos, Víctor Blanco, en la hospedería que lleva su nombre (927 47 04 02), muestra la cara más elaborada de la cocina jerteña. La hospedería tiene un jardín japonés, que viene a cuento por la devoción que sienten los nipones por los cerezos en flor.
La Reserva Natural Garganta de los Infiernos es el principal atractivo de la comarca y en Jerte se sitúa el centro de interpretación (927 01 49 36). Desde aquí salen dos senderos: el que asciende hasta el paraje de Los Pilones y el que conduce al centro de reproducción de Truchas (927 19 41 65). Desvíate por la carretera que sube al puerto de Honduras. El camino resulta espectacular. Luego, el paisaje se va ensanchando hacia Navaconcejo y no dejará de hacerlo hasta Plasencia.
Cabezuela, aupada sobre el pedregal del río, está declarada conjunto histórico-artístico y conserva todavía las trazas de su judería. Sin embargo, da un poco de grima mirar la calle del Hondón desde el crucero y verla asaltada por los coches. En esta localidad abre el tercero de los centros de interpretación del valle, el del Agua (927 47 20 04), y de aquí parte el camino que acerca a la cascada del Chorrero de la Virgen. Más accesible es la cascada El Caozo, en la carretera que hacia Piornal, el pueblo donde más llueve de toda Extremadura y punto final de nuestro recorrido.