La
entrada a Asturias, desde Galicia, se hace por el puente de los Santos, que atraviesa la amplia ría del Eo. Echa un primer vistazo desde
Ribadeo (Lugo). Desde aquí se divisa
Castropol,
Figueras y
Tapia de Casariego. Un perfil precioso que te anuncia lo que se avecina. Hasta
Gijón, la costa occidental es menos conocida. Aún no cuenta con autopista, aunque ya están en marcha nuevos tramos de la autovía del Cantábrico, y esto la ha preservado del turismo masivo que invade la zona oriental, sobre todo en agosto. Ésta es la costa más recóndita, de momento. Ven a conocerla.
EL EO, SIN PRISASEl
río Eo discurre tranquilamente hasta el mar, y pasa por pueblos preciosos. Antes de acercarte al mar date un paseo en canoa. La empresa
Cientovolando Aquasport (Tfno. 619 28 41 81 y 647 40 45 18) organiza recorridos desde
Abres hasta
Vegadeo, o al revés, según la marea (20 euros). Son seis kilómetros de auténtica delicia. Navegarás entre pequeñas margaritas blancas que flotan y acompañado de ánades reales, con la madre guiando a los patitos.
Para descubrir la ría del Eo, que es
Zona de Especial Protección para las Aves y está catalogada como humedal protegido, puedes subir al barco de Francisco, que ofrece distintos paseos entre Figueras, Ribadeo y Castropol (Lanchas de recreo Ría Eo: 3,01 euros por persona. 40 min. Tfno. 985 63 62 72. ). También hace salidas a alta mar, bordeando playas y acantilados.
LOS PUEBLOS DE LA RIBERAVegadeo celebra la
fiesta de Nuestra Señora de la Anunciación y
San Roque, los días 15 y 16 de agosto. Pero una semana antes se vive
la Noite Celta con una suculenta cena popular en el recinto ferial, con platos que se preparan en hogueras. Siguiendo el río Eo llegas a Castropol. Este pueblo es casi más bonito visto desde lejos, pues está sobre un altozano y su casco antiguo, con palacios preciosos, forma un elegante mirador sobre la amplia desembocadura del río: la mejor panorámica la tendrás desde la Mirandilla.
Aquí es obligado probar las ostras y las almejas (hay un criadero) en
El Risón, el único restaurante del puerto y genuinamente marinero, o en
Casa Vicente. Figueras está en un entrante de la ría del Eo, frente a Castropol. El muestrario de casas de indianos (los que hicieron fortuna en América) es espectacular y una de sus joyas arquitectónicas es uno de los
palacetes Peñalba, el
Granda, que fue obra de un discípulo de Gaudí, Ángel Arbex. En el puerto puedes comer buen pescado, marisco y unas fabulosas fabas con almejas en el
restaurante Peñalba (Tfno. 985 63 61 66): un poco caro, pero los platos son muy abundantes y la calidad, de primera. Otro lugar con mucho glamour es
La Amistad, una casa antigua que reparte sus mesas por las distintas plantas, la galería y el patio. Cocina exquisita (prueba las tostadas de jamón y cabracho), tanto o más que el trato. Para dormir, aquí hay un lugar perfecto:
Casa El Peleyón (Tfno.676 70 07 78. Desde 50 euros). Abrió hace un año y Ángeles le ha puesto al diseño y a la decoración de esta casa rural casi el mismo cariño que le da a sus pequeños trillizos. Tiene seis habitaciones, algunas con corredor, un salón acristalado de los que uno nunca tiene prisa por abandonar, y un precioso jardín que se confunde con el prado que rodea la casa.