Doce años después de los Juegos Olímpicos y de su redescubrimiento del mar, es el momento de volver a Barcelona. La ciudad despliega sus alas otra vez, y crece hacia el este, a través de una Diagonal que ya llega hasta el Mediterráneo. Pero también ha cambiado su horizonte: una docena de nuevos rascacielos, firmados por los arquitectos más prestigiosos, están transformando su perfil.
Ciudad cosmopolita
Edificios como La Torre Agbar, de Jean Nouvel, en la plaza Glòries; el Edificio Vela, de Ricardo Bofill, en la Barceloneta, o las Torres Fira, de Toyo Ito, realzan aún más su encanto y su vocación cosmopolita, y su apuesta por el diseño y la modernidad surge como algo natural y abierto a todos.
La moda y el arte se viven con la misma pasión en los barrios altos que en el barrio Gótico. Ahora te vas a encontrar con una ciudad que guarda sus señas de identidad sin dejar de reinventarse. Y para dar a conocer sus nuevas maravillas, se ha convocado el Fòrum 2004. Entre el 9 de mayo y el 26 de septiembre Barcelona reúne a 2.000 artistas, 60.000 congresistas, 24 exposiciones, 450 conciertos y toda la gastronomía del mundo.
El Born: una ciudad romana
Redescubre Las Ramblas, este inmenso salón de espejos donde tanto barceloneses como gentes de todos los rincones del planeta vienen a pasear, a mirar, y a ser vistos; escenario teatral incomparable; insólito zoco donde encontrar pájaros multicolores, flores y mil cosas más; caja de música de resonancias múltiples; lugar para el descanso pero también para el deleite cultural... Las Ramblas de Barcelona son eso y mucho más. Es la columna vertebral de Barcelona, el lugar donde comenzar a descubrir esta ciudad que tan pronto parece una capital de provincia chapada a la antigua como la metrópoli más vanguardista.
A primera vista parece que nada ha cambiado, pero sólo hay que darse un paseo para descubrir las novedades de Las Ramblas. El famoso Café Zúrich, en la plaza Catalunya, ideal para coger fuerzas antes de ponerte en camino, ha sido reconstruido dentro del centro comercial El Triangle; el Palau de la Virreina es ahora un flamante y modernísimo centro de exposiciones; el Gran Liceu (teatro de la ópera) ha reaparecido, después de su destrucción por el fuego, aparentemente igual pero acompañado del Espai Liceu, lleno de tiendas y con un café que le hace la competencia al Café de la Ópera, en el nº 74.
El Paseo en sí se ha llenado de una de las mayores colecciones de estatuas vivientes imaginables que conviven con la gente de toda la vida. Al maravilloso mercado de La Boquería se le ha lavado la cara para que nadie pueda dudar de que se trata del mercado más bonito de Europa. Las históricas Drassanes (atarazanas) conviven ahora con un vanguardista CentroCultural Santa Mónica, de arte contemporáneo. Pero lo más novedoso son las perspectivas que se han abierto en lugares estratégicos para seducir al viandante. A la altura del Liceu aparece una torre gótica que no es otra que la de la iglesia del Pi.
Si te acercas hasta aquí, descubrirás un espacio peatonal lleno de cafés y tiendas curiosas. Si encuentras sitio tómate algo en el Bar del Pi (café desde 2 e). Algo más arriba aparece la plaza Villa de Madrid, con una Vía Sepulcral romana perfectamente conservada. Y si te adentras por Rivadeneyra, en el patio del nº 3, te vas a encontrar con el maravilloso monasterio gótico de Santa Ana. Visita el claustro. Si tienes hambre, no lo dudes, vete a la plaza Real donde casi han desaparecido los problemas de seguridad de otros tiempos. Taxidermista (Tlfno.- 93 412 45 36 ), en el nº 8, y Les Quinze Nits (Tlfno.- 93 317 30 75), en el nº 6, ofrecen menús por 12 €. Por las noches podrás escuchar el mejor jazz en Jamboree; está en el nº 17.