Seguramente habrás oído decir que para descubrir este país en profundidad hay que alejarse de los lugares más turísticos. Encontrar en la isla sitios así no es tarea fácil, sobre todo porque la necesidad ha hecho que la mayor parte de la población contemple al extranjero como alguien con los bolsillos llenos. Cuanto antes comprendas esto, mejor. Después bastará con seguir una máxima que no falla: los límites debes marcarlos tú. Dicho esto, si nunca has puesto un pie en Cuba, te aconsejamos que contrates tu viaje con una agencia especializada. Un touroperador de confianza es Politours (
www.politours.es) que ofrece o bien itinerarios cerrados, o bien vuelos más estancia para que tú decidas cómo moverte. Si eliges esta opción –la mejor, si haces el recorrido que te sugerimos– calcula unos 900 €, visado incluido.
Si vas por libre, anota:
Cubana Aviación (
www.cubana.cu) vuela a Santiago, los lunes desde Madrid. El visado se saca en el consulado de Madrid (Conde de Peñalver, 38. 91 401 05 79) o en el de Barcelona (paseo de Gràcia, 34. 93 487 86 61). Son 20 €. La mejor época para ir es entre noviembre y febrero, pasado ya el riesgo de huracanes.
Suave pa que se te dé. O, lo que es lo mismo,
no se me estresen. Repítete estas frases cada mañana, nada más levantarte, antes de salir a recorrer las calles de
Santiago de Cuba. Marinera y también serrana, esta ciudad presume de ser la más caribeña de Cuba. Y lo es: por el calor ambiental (aquí el sol pega bien) y por el calor que desprende una buena fiesta. Antes de pensar en mover las caderas, date un paseo por el casco viejo de la heroica villa cubana que vivió el 26 de julio de 1953, en pleno
Carnaval, el asalto de
Fidel Castro y sus hombres al
Cuartel Moncada (aún se ven los agujeros de las balas).
Nuestro punto de partida preferido es la plaza Céspedes, donde los santiagueros se reúnen para hablar de pelota (béisbol, el deporte nacional) y amor, ¡cómo no! En el parquecito central te cruzarás con músicos, guitarra en mano, que animan cualquier tertulia. Presiden la plaza, la
Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, sobre unos soportales donde se abren pequeños comercios, y la
Casa de Diego Velázquez (2 pesos; 1€=1,11 pesos), fundador de la ciudad. En su interior se ubica el
museo de Ambiente Histórico, un exhaustivo recorrido por la historia del mueble cubano, entre patios y agradables estancias con techos de madera de cedro. Daisy será tu guía. Espera un peso a cambio de la explicación y las fotos. Se lo merece.