Dicen que sólo para ver todas las obras expuestas en el museo del Louvre se necesitarían nueve meses. Aunque sea exagerado, resulta un ejemplo de la magnitud de
atractivos de la capital francesa. En París, casi cada piedra que te encuentres ensalza la belleza y pasado de la ciudad.
Las tiendas parecen museos, hasta los chocolates y pasteles se presentan como joyas o pequeñas obras de arte, cada café invita a entrar y quedarse horas extasiado con la vitalidad de la ciudad...
Ten en cuenta su gran extensión (es cuatro veces mayor que Madrid) y está dividida en 20 arrondissements (distritos). Selecciona un barrio o un par de lugares que te interesen para cada día. Tómate un café crème o una baguette recién hecha, pasea por sus mercados, siéntate en uno de sus parques... Empápate de su ambiente.