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 Trogir Pasear por la ciudad Dálmata de Trogir, en la costa del Adriático es como volver a la Edad Media. Autor: Pedro A. Galindo Bonilla Mándanos tus fotos de Dubrovnik
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Un paseo por el barrio judío
Dubrovnik. En un precioso puerto del adriático
El suelo, de piedra caliza, es de 1468, y los edificios adyacentes son de estilo barroco, construidos después del terremoto de 1667
Desde el monasterio Franciscano dirige tus pasos por la calle más concurrida y emblemática de la ciudad, la calle Placa o Stradun, que divide en dos la ciudad y la recorre de una puerta a otra. El suelo, de piedra caliza, es de 1468, y los edificios adyacentes son de estilo barroco, construidos después del terremoto de 1667. Históricamente al norte de la calle se situaba el barrio judío. Aún puede visitarse la Sinagoga (Zudioska, 5. De 10 h a 13 h. Entrada libre) que, detrás de la de Praga y la de Toledo, es la tercera más antigua de Europa.
Otras visitas imprescindibles
En el extremo este de la calle Placa, en la plaza Luza, se levanta uno de los emblemas de Dubrovnik, la Torre del Reloj. Fue construida originariamente en 1444 y restaurada en numerosas ocasiones (la última obra fue en 1929). Aquí podrás ver a los dos personajes más populares de la ciudad: los zelenci u hombres verdes, dos estatuas de bronce que golpean las campanas a cada hora en punto. En la torre hay, además, un curioso calendario que señala las fases lunares. En la misma plaza se ubica el palacio Sponza, que custodia el archivo histórico de la ciudad, y en el que se exponen colecciones de arte itinerantes (de 8 h a 16 h. Entrada libre). A pocos pasos de la plaza Luza está la entrada al palacio del Rector (Pred. Dvorom, 3. Admisión 3 €), un magnífico edificio gótico renacentista que destaca por su patio y escalinata interiores. En este lugar se celebran conciertos de ópera y de música clásica durante el famoso Festival de Verano de Dubrovnik.
Muy cerca de aquí, puedes visitar dos de los edificios religiosos más importantes de la ciudad: la Catedral y la Iglesia de San Blas. La primera fue financiada en parte por el rey de Inglaterra Ricardo Corazón de León, como agradecimiento por haber salvado la vida en un naufragio en la vecina isla de Lokrum. El edificio que vemos hoy data de 1671 y atesora las reliquias de san Blas. La Iglesia de San Blas sirve de telón de fondo a los conciertos de música y bailes tradicionales en primavera y otoño. No puedes irte de Dubrovnik sin subir a lo alto de las murallas y contemplar la ciudad (de 9 h a 18,30 h. Entrada 3 €). Éste será uno de los mejores recuerdos.
Textos: Kris Ubach Foto: Kris Ubach
Publicado en Febrero de 2006
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