Al menos una vez en tu vida, haz de turista y déjate llevar. Un
crucero por el Nilo, 3 o 4 días en
El Cairo y la excursión a las
pirámides de Giza es el itinerario que siguen cada día miles de visitantes. Además, en su deseo de proteger al turista, el control de las rutas es máximo y las medidas de seguridad pueden resultar algo incómodas. Por otro lado, puedes estar tranquilo, ya que los lugares por los que pasarás son seguros casi al cien por cien.
Nada más pisar Egipto desaparece cualquier posible miedo que uno haya podido sentir. Si sabes mirar detrás de las constantes demandas de propinas y regalos o de la insistencia de los vendedores, vas a encontrar que los egipcios son alegres y sienten una simpatía especial por los españoles. Recuerda la palabra jabibi. La vas a escuchar constantemente en las canciones modernas o cuando el guía se dirija a ti, con este apelativo que significa
cariño.
El nilo, un valle tranquilo En la mayoría de los viajes organizados, lo normal es empezar la ruta con el crucero por el Nilo. O mejor dicho, sólo por un tramo de este río, que recorre el país a lo largo de más de 2.000 kilómetros y desemboca en el norte. El crucero tradicional une las
ciudades de Luxor y Asuán, a más de 600 km al sur de El Cairo, en el Alto Egipto. Aunque todo el Nilo es navegable, es en este trayecto de 200 km donde se concentran los más importantes tesoros faraónicos.
Tráfico en el ríoLo más problable es que primero vueles a Asuán o a Luxor desde España. Es cierto que los cruceros actuales son muy distintos a los exóticos de finales del XIX, la época de las grandes exploraciones. Hoy en día, más de 250 cruceros recorren este tramo. Te codearás con más turistas que egipcios y los pocos nativos que te encuentres intentarán hacer negocio a tu costa. Que esto no te desaliente. Te olvidarás de todo cuando admires la grandiosidad de los templos y de los relieves jeroglíficos, o al contemplar desde cubierta la vida que se expande por el frondoso valle del Nilo.
Hay dos tipos de recorridos. El que sale de Luxor con destino a Asuán dura cuatro días, mientras que si lo haces a la inversa, a favor de la corriente, te llevará tres. A menos que quieras disfrutar más tiempo de la estancia en el barco, la segunda opción resulta suficiente para ver los lugares de interés entre ambas ciudades. De hecho, por carretera es posible hacer el mismo recorrido. Pero claro, no es lo mismo.