Una de las más bellas ciudades medievales de Europa
Gent como la llaman los flamencos, o Gand los francófonos, es un mundo aparte entre las ciudades históricas de Flandes. Vas a encontrarte con casi tantos monumentos y canales románticos como Brujas. Sólo hay que asomarse al puente de San Miguel, que cruza el río Leie, para ver en el horizonte tres magníficos campanarios medievales y entrar en su catedral para admirar uno de los retablos flamencos más famosos del mundo. Ha sido inmensamente rica, gracias a sus telares y el ingenio de sus comerciantes, como lo demuestran las lujosas mansiones medievales y renacentistas que aún conserva el casco viejo. Pero, al mismo tiempo, pronto vas a descubrir una ciudad tremendamente vital.
Es difícil encontrar un rincón tan hermoso en toda Bélgica como el muelle de Graslei con sus elegantes palacios gremiales y enorme animación, con bares y restaurantes. Lo mismo ocurre con el barrio que rodea el Castillo de los Condes de Flandes, repleto de edificios góticos maravillosos pero también de cervecerías tradicionales. Muy cerca, se ha recuperado Patershol, con su laberinto de calles estrechas donde antes vivían humildes artesanos y ahora están los restaurantes y tiendas de lujo. Es uno de los muchos proyectos que está cambiando el rumbo de una ciudad que se niega a convertirse en un museo al aire libre.
Antiguas fábricas se transforman en centros de arte o en apartamentos donde se alojan los miles de estudiantes que se sienten atraídos por esta pequeña metrópoli con el mayor número de cervecerías y bares por metro cuadrado de todo el país.
Una belga deslumbrante
Gante es una de las más bellas ciudades medievales de Europa con dos curiosos récords: la mayor cantidad de edificios históricos de Bélgica... y también de cervecerías.
Prueba la cerveza en el viejo Gante
Aunque el número de cervecerías se ha reducido en los últimos cincuenta años, todavía quedan cerca de trescientas en el mismo centro y siguen siendo un eje vital en la ciudad. Si buscas algo tradicional y auténtico, De Gente Naar (Vlaanderenstraat, 68) y Trappistenhuis (Brabantdam, 164) son buenos sitios. Pero es difícil competir en antigüedad y ambiente con Damberd (Korenmarkt), que lleva abierto según dicen desde el siglo XV y se ha convertido en la meca del jazz en Gante. En plan intelectual y con un toque de los setenta a Hotsy Totsy (Hoogstraat, 1) no hay quien le gane. Pero si prefieres algo divertido y desmadrado, Pink Flamingo (Onderstraat, 55) es difícil de superar. En Kravietel Graaf (Arnulfstraat 1) hay música en vivo, y en Hemelsbreed Verschil (Stalhof, 31-33) tienes acceso gratuito a internet.
La mayor concentración de bares y garitos nocturnos se encuentra en Overpoorstraat, donde suelen ir los universitarios. Hay 34 locales, pero si sólo hubiese que elegir uno ese sería Abou Simbel, conocido por su cóctel Chihuaha. El último en cerrar es Decadence. El precio medio de una cerveza es de 2-3 €.
Textos: Javier Mazorra Publicado en Febrero de 2005