El pasado año la isla de Mallorca recibió algo más de ocho millones y medio de turistas, de los que siete eran extranjeros. Y el aeropuerto de Son Sant Joan, en Palma, ocupa el tercer lugar en tráfico aéreo detrás de Barajas (Madrid) y El Prat (Barcelona). Las cifras pueden asustar a quien busque un lugar tranquilo para sus vacaciones, pero debes saber que Mallorca es lo suficientemente grande como para encontrar lugares alejados del mapa turístico.
Nada más aterrizar, alquila un coche. Podrás explorar la isla de norte a sur. Eso sí, ten en cuenta que aquí no hay autopistas, tan sólo dos tramos de autovía (Palma-Llucmajor y Palma-Inca). El resto son carreteras de doble sentido, con un arcén mínimo –cuando lo hay–, muchas curvas en el caso de la costa, y un montón de ciclistas –en ocasiones equipos enteros– que aparecen en cada recodo. Con estas premisas y el reportaje de Deviajes en tus manos, todo en orden.
La costa oeste de la isla es un maravilloso contraste entre el mar y las escarpadas montañas de la sierra de Tramontana. El verde y el turquesa fundidos en un todo. La parte del litoral es la zona más conocida y frecuentada por el turismo. Pero, si te interesa ir más allá, te aconsejamos que tomes las carreteras que se internan en la sierra y descubras pueblos encantadores e igualmente bellos, o más, que los famosos Andratx o Deià.
Textos: Sonsoles González Foto: José Barea Publicado en Junio de 2006