Españoles En Chichen Itzá El conjunto arquitectonico de chichen itzá es precioso, y mas cuando llueve para sofocar el calor. ... Autor: jose domingo y maika
Pasea por sus grandes avenidas, piérdete en sus estrechas callejuelas y busca las hermosas casas coloniales de sus barrios bohemios.
Aterrizar en México Distrito Federal, DF como llaman los mexicanos a este inmenso coloso de 20 millones de habitantes, es un espectáculo insólito. ¡Más de media hora en avión para sobrevolar tan sólo una parte de la ciudad! A tus pies, un caos sin fin de casas que parecen querer escapar hacia las colinas que delimitan el valle de Ciudad de México entre la espesa contaminación. Un panorama que asusta y a la vez atrae a viajeros de todas partes. Sumergirse en la megalópolis más grande del planeta es aventurarse en un mundo de contrastes. Pasea por sus grandes avenidas, piérdete en sus estrechas callejuelas y busca las hermosas casas coloniales de sus barrios bohemios. te asombrará la enorme riqueza cultural de sus museos, los locales a la última y las tiendas de diseño que comparten espacio con los rituales aztecas, los puestos callejeros y el sabor a fiesta de sus cantinas con mariachis.
Riqueza y miseria, belleza y fealdad que conviven mano a mano para ofrecer un viaje lleno de intensidad.
Abarcar la inmensidad del DF es prácticamente imposible (hay 350 barrios). Te damos unas claves para acercarte a la ciudad: comienza por El Zócalo. La inmensa plaza construida sobre lo que fue el altar sagrado de la antigua ciudad de Teotihuacán supera cualquier expectativa. El recinto está jalonado por la esbelta Catedral, el Palacio Presidencial y el del Gobierno. En su interior verás miles de seres humanos vendiendo todo lo imaginable, desde tortillas para los tacos hasta polvos mágicos para embrujar a la mujer que amas. Los rituales mayas que se celebraban en esta plaza –en las ruinas del Templo Mayor que se pueden visitar a un costado de la Catedral– continúan su tradición aquí: verás vestimentas de otras épocas, danzas rituales y limpieza de almas. También es una oficina de empleo: al oeste de la catedral varios hombres situados en línea llevan un cartel con su oficio y una maletita con sus herramientas de carpinteros, fontaneros, electricistas... Tómate tiempo y disfruta del inigualable espectáculo.
Para continuar la ruta por el centro hay que tomar la avenida Madero. La bonita casa de los Azulejos (av. Madero, 4. De 7 a 13 h) es un palacete de 1596 que alberga una curiosa tienda de muñecas antiguas, además de un café de la afamada cadena Sanborns (locales en los que venden una práctica guía de México: la Guía Roji, a unos 6 € ). Más adelante está la conocida torre Latinoamericana, que fue uno de los rascacielos más altos de América Latina, con 44 pisos. A sus espaldas verás la alameda central, con el palacio de Bellas Artes y el Hemiciclo Juárez. Este gran parque es uno de los pulmones de la ciudad junto con el bosque de Chapultepec, una reserva forestal de 4 km2 que está en la Avenida Reforma. En el palacio de Bellas Artes puedes acudir a representaciones de ballet y conciertos de ópera (consulta la revista Chilango, de venta en quioscos). También podrás contemplar algunos murales de Diego Rivera.
Textos: Ofelia de Pablo Publicado en Julio de 2006