Cada vez son más los que la visitan por su riqueza monumental y por una gastronomía que mira, con idéntico interés a la huerta y al mar.
Su temperatura media anual es de 17,5º C y disfruta de uno de los otoños más templados del litoral mediterráneo. Esto hace de Murcia, ciudad fundada en el 825 por Abderramán II, un excelente destino para escaparse en cualquier momento. Cada vez son más los que la visitan por su riqueza monumental y por una gastronomía que mira, con idéntico interés a la huerta y al mar. A mediodía y por la noche, sus plazas ejercen de auténticos zócalos de reunión para charlar y tomar raciones.
La panorámica más bella de la ciudad, tendida de manera desigual a uno y otro lado del exhausto río Segura, la tendrás entre los puentes Viejo y de la Pasarela, junto al Museo Hidráulico de los Molinos del Río. El apiñado casco histórico se cierra sobre el solar del primitivo alcázar y la mezquita Mayor, convertidos ahora en glorieta del cardenal Belluga, soleada y con naranjos, y plaza de la Catedral, en la que reina su torre renacentista, y la bellísima fachada barroca. La plaza de Belluga es un cíclico vaivén de actividad que tiene mucho que ver con los horarios comerciales y las liturgias de una capital entregada a los placeres de la vida sin prisas.
Un ritual ineludible
Tapear, o ir de raciones, concita un fervor especial en Murcia. Su gastronomía ha evolucionado de lo tradicional a lo creativo, pero los horarios no cambian: a partir de las 13.30 h y de las 21 h.
Los aperitivos de toda la vida, como el caballito (gamba a la gabardina) o la marinera (ensaladilla con rosquilla y anchoa), se suelen acompañar con una caña o un tinto de Jumilla. Los bares más antiguos se concentran en las plazas de las Flores y de San Juan. En la primera, está la bodega Pepico del Tío Ginés (Ruipérez, 4), fundada en 1935. Pide sus panecillos rellenos con morcón, atún, o queso blanco con anchoa (0,80 €). En La Buena Vida (plaza de Sta Catalina), preparan tapas de diseño y vegetarianas, como hamburguesas de lentejas o bacalao fresco con habitas (por 2,95 €).
En la plaza de San Juan hay dos bares muy populares: La Parranda y sus croquetas con espinacas (0,80 €) o las marineras (1,50 €). Y Pepe El Torrao, donde probar el pincho de langostino con bacon a la vinagreta (2,20 €) o las habas baby con foie.
Artesanía, joyas y sombreros
Hay un mercadillo permanente en el parque de San Esteban, con artesanía y baratijas. La zona comercial por excelencia se reduce a un puñado de calles entre la Catedral y la plaza del Teatro Romea, con su eje principal en la calle Jabonerías. En Paparajote (plaza de los Apóstoles, 16) venden artesanía de la región; en Platica (Oliver, 4), joyas en plata y gemas; en Momo (Zarandona, 1), moda infantil muy especial. Belmar (Jabonería, 1), es una sombrerería con 122 años de vida y Pelaperros.com (Jabonerías, 11), tiene curiosidades para mascotas.
Textos: Pepo Paz Saz Foto: Pepo Paz Saz Publicado en Octubre de 2006
“Hola a todos, la verdad q e hermosa su ciudad, tuve la suertede estar en dos oportunidades participando de la muestra internacional de folclore que hacen alli en las fiestas de moros y cristianos, la ultima vez, el año pasado. Soy de Argentina, y como les dije, me ecanta su ciudad, eso mezcla de modernismo(no c si me entienden a lo q me refiero), y la vuelta de la esquina,bbellezas colosales como lo es la catedral y toda esa zona de la plaza, con el musea de arte y canto y los barsitos.
Sinceramente, me encanta su ciuda.”
Enviado el 2007-07-01 05:59:18
FERNANDIN dice:
“he ido esta semana santa y me lo he pasado muy bien. Los sitios de tapeo son muy buenos; el Torrao, Pepico del Tio Gines pero tambien los Zagales. Aparte de la comida en las Atalayas hay un monton de discotecas y dentro de la ciudad tambien hay suficientes bares con ambiente. Ademas, la zona de Murcia esta en pleno crecimiento. Volvere a Murcia, una ciudad encantadora. ”