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ORLÉANS
La gran dama del Loira
Repleta de Historia y de historias
Esta ciudad, repleta de Historia y de historias, te sorprenderá. Paséala y disfruta sus monumentos. Es como una bombonera: pequeña pero muy, muy, dulce.
La villa encantadora sobre el Loira
Primer tópico por los suelos: en Orléans no hay castillos. Segundo tópico destrozado: Juana de Arco no nació aquí. Si consigues superar pronto estas dos grandes negaciones serás capaz de descubrir los encantos y secretos de una de las ciudades más famosas que emergen a orillas del Loira, cruzado aquí por cuatro puentes, uno de ellos firmado por Santiago Calatrava.
Pasea por esta pequeña villa, dominada por las altísimas torres de la catedral de Sainte Croix, lugar que debes marcar como primer punto a visitar. La vida de Juana de Arco, desde su revelación divina hasta su muerte en la hoguera, queda recogida, como si de un cómic se tratara, en las diez vidrieras de colores del templo, cuyas gárgolas, dicen, sirven para espantar a los malos espíritus. La catedral tardó 500 años en ser construida. Tómatelo con calma y alquila una bici (15 € medio día) para tu recorrido por la ciudad. Y visita el palacete Hotel Grôslot –tapices, cuadros, muebles y sillas del siglo XV–, la atalaya de Orléans, renacentista y marinera, el Museo Histórico, sobre el río, monumentos que completan el patrimonio cultural de la villa.
Unas calles llenas de vida
La magia de Orléans está al aire libre, entre sus casas medievales decoradas con paneles de madera. Y la vida la hallarás en sus terrazas –abiertas, incluso en pleno invierno–, en sus animadas plazas –la de la République acaba de ser restaurada–, en los escaparates de las carísimas tiendas de la calle Royale y, sobre todo, en la calle Borgogne, una larga avenida peatonal por donde antes transitaban y trabajaban las prostitutas.
Hoy se ha convertido en epicentro de moda, con cafés de aire intelectual (Le Chiendent, La Vol-Terre), restaurantes divertidos –no te pierdas las tapas de Le petit Barcelone–, y bares para todos los gustos, como el MacEwan’s Café, con una carta que ofrece hasta 79 tipos diferentes de cervezas procedentes de 10 países. Visita el mercado del Chatelet, auténtico zoco, donde podrás comprar vinos del valle del Loira, queso, paté... y los famosos espárragos de Orléans. Y fíjate en los nombres de las calles: la de “la cabra que baila, la de los gatos engrillados... En ésta última, te proponemos un reto: busca en una de sus casas el dibujo que representa a unos pequeños gatos color naranja portadores de esta inscripción: Hay que reírse. Son tan famosos como la propia Juana de Arco.
Textos: Silvia Roba Publicado en Septiembre de 2006
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