Desde el último
Jubileo, en el año 2000, palacios, plazas e iglesias lucen sus colores originales: del amarillo al rojo pasando por el naranja. El centro histórico se ha peatonalizado casi por completo. Sus espectaculares fuentes están radiantes y con el agua clara. Y para celebrar esta nueva edad de oro, ha redescubierto su río,
el Tiber, por el que ahora se puede navegar. Este es el mejor momento para conocerla, al principio de la primavera, antes de que vengan las masas de turistas y cuando el clima es perfecto.
No intentes sin embargo abarcar todos sus tesoros en un solo viaje. Te recomendamos que te limites a explorar los alrededores de cuatro de los lugares más característicos de la capital de Italia. A cada paso encontrarás una sorpresa: una iglesia o un palacio repleto de obras maestras, un monumento desconocido, tiendas curiosas, minúsculos cafés, plazas encantadoras...
Un paseo por la historiaAlrededor del mayor
anfiteatro que tuvo Roma no sólo podrás reconstruir la
historia del Imperio desde sus orígenes hasta su desaparición, también descubrir el gueto judío, pasearte por la
isla Tiberina y sumergirte en la vida cultural de la Roma del siglo XXI.
Aunque no se puede dar un paso en el centro histórico sin encontrarse con algún recuerdo del
Imperio Romano, la mayor concentración de monumentos está entre el Coliseo y el Vittoriale, en una amplísima zona que de forma genérica se conoce como los Foros Imperiales. Para apreciar de verdad su importancia, te recomendamos que te dirijas primero al Centro de Interpretación del Foro, que se encuentra en la Via dei Fiori Imperiali. La entrada es gratuita y aquí a través de vídeos, maquetas y otros métodos pedagójicos se muestra cómo fue evolucionando urbanísticamente el centro de la Roma antigua y sobre todo, qué aspecto tenía. Visita
www.capitolium.org para dar mejor sentido a la confusa colección de templos, basílicas, arcos y columnatas que forman los foros.
La entrada es ahora gratuita a todo el conjunto, pero hay tanto que ver, que es mejor visitarlo en varios momentos del día, haciendo pausas para tomarte un café, hacer alguna compra, echarte una siesta o entrar en alguna de las muchas iglesias. Comienza dándote un paseo por la Via Sacra, la más importante del Imperio... Fíjate en los tres arcos de triunfo, en lo que se conoce como la Curia, que es donde se reunía el senado; en la columna de Trajano, y no te olvides de buscar el misterioso templo de las vestales.
También tienes que encontrar tiempo para visitar el Coliseo por dentro. La entrada cuesta 8 E, pero dura dos días e incluye la visita a lo que se conoce como el Palatino, donde se han descubierto varias estancias palaciegas con pinturas. Lo que tampoco te puedes saltar es el Domus Aurea (6,50 E), el palacio de Nerón, donde se pueden ver los interiores mejor conservados de la época imperial. Hasta hace muy poco había que reservar con meses de antelación, pero ahora es posible visitarla sin problemas salvo los fines de semana. Hay que pedir cita el día anterior en el tlfno.- 00 39 06 39 96 77 00. Muy cerca, un buen sitio para tomar algo al medio día, pero también para escuchar música por la noche, es Oppio Café (Via Terme di Tito,72. tlfno.- 06 474 52 62). A 50 m se encuentra la iglesia de San Pietro in Vincoli, donde se guardan las cadenas de San Pedro y el Moisés de Miguel Ángel.
Resérvate un atardecer aquí: el mejor lugar para contemplarlo es desde el Capitolio, detrás de la plaza del Campidoglio, al lado de la figura ecuestre de Marco Aurelio.