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 Rincón Del Trastevere Romano Este es el encanto de Roma, al lado de una plaza maravillosa encuentras rincones como éste Autor: Chus Mándanos tus fotos de Roma
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Vaticano, tiendas y navegación
Roma es especial
Para ver los jardines y ciertas estancias privadas hay que llamar y pedir hora
Aunque podrías pasarte una semana viendo cosas sin salir de este minúsculo estado, te proponemos que descubras además en sus alrededores los tesoros de la Via Coronari, que te pierdas por la calle comercial Cola di Renzo y te tomes un descanso navegando por el Tiber.
De todas las grandes basílicas de Roma te sugerimos que te concentres en la de San Pedro. San Juan de Letrán, Santa Maria Maggiore o sobre todo San Pablo Extramuros son maravillosas, pero están lejos entre sí y salvo que cuentes con mucho tiempo, es mejor que las dejes.
Es importante que antes de visitar el Vaticano (Tlfno.- 06 69 88 44 66) te informes si está programada alguna ceremonia especial lo que puede implicar no poder entrar ni en la basílica ni en los museos. Por otro lado, el horario es tan restringido que resulta esencial organizar bien el tiempo. La entrada tanto a la plaza como a la Basílica es libre, pero hay que pasar un control de seguridad que lleva un tiempo, sobre todo los fines de semana, cuando se forman larguísimas colas. En el interior de la iglesia (abierta hasta las 18 h) hay muchísimas obras de arte importantes como La Pietà de Miguel Ángel, pero las colecciones vaticanas se concentran en sus museos.
El acceso a los principales, incluyendo la Capilla Sixtina y las habitaciones pintadas por Rafael, cuesta 10 E (comprueba los horarios, cambian continuamente). Ten en cuenta que se entra por una puerta cerca de la Piazza di Risorgimento. Puedes subir a la cúpula por las escaleras o utilizando en una parte el ascensor. Vale la pena que cojas éste, aunque cuesta 1 E más (5 E en total), compensa para evitar el agotamiento.
Hay otras muchas partes del Vaticano que se pueden visitar, pero casi exigen hacer un curso especializado, ya que los servicios vaticanos no facilitan una información global sobre ellos. Para ver los jardines y ciertas estancias privadas hay que llamar al Tlfno.- 06 69 88 46 76 y pedir hora. La visita cuesta 9 E. Para el Tesoro, sólo hay que seguir las indicaciones dentro de la Basílica (5 E). El museo Pío Cristiano tiene el mismo horario que los otros museos, pero exige el pago de otra entrada de 10 E.
Castel Sant’Angelo era parte del Vaticano, pero ahora pertenece al estado y se ha transformado en un Museo Nacional. Entrada: 6,50 E. Lo que fue la tumba del Emperador Adriano es una insólita caja de sorpresas con muchos salones palaciegos y un cuarto de baño papal del siglo XVI que no te puedes perder, como la vista desde la torre. Se ven hasta las montañas de los Apeninos. En verano abren parte del corredor que unía el castillo con los palacios del Vaticano y que los papas utilizaban para escaparse.
Al salir, fíjate en el puente sobre el Tiber, decorado con ángeles. Desde allí puedes contemplar uno de los atardeceres más espectaculares de Roma. Aprovecha también para explorar el Tiber. En un muelle cercano hay barcas cada hora que hacen el recorrido entre el puente Luca Aosta a Caleta Anguilera. Cada trayecto cuesta 1 E. Pase de día, 2,30 E. Si prefieres un crucero comentado hay cuatro al día; duran 75 minutos (10 E).
Entre San Pedro y Castel Sant’Angelo está el barrio del Borgo, donde se alojaban los peregrinos. Ahora sigue lleno de hoteles y restaurantes para turistas, pero todavía conserva algún rincón auténtico como la calle Borgo Pio, que acaba de ser peatonalizada.
La gran sorpresa de la zona es Via Cola di Renzo, una larguísima calle donde podrás pasarte un día entero rebuscando en docenas de tiendas, como hacen los romanos cada vez que encuentran tiempo. La mayoría son de moda a precios muy asequibles, pero también hay un curioso mercado de abastos e innumerables puestos callejeros. Pero si buscas algo muy especial, cruza el río y adéntrate en Via Coronari, la calle de los anticuarios romanos. A primera vista parece un museo o por lo menos un parque temático. Durante más de un kilómetro se suceden tiendas especializadas en cualquier época o estilo, pero sin olvidar el mundo de los juguetes y los objetos curiosos. También encontrarás en la misma calle varios minúsculos cafés donde tomarte un respiro.
Textos: Javier Mazorra Publicado en Marzo de 2004
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