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 Deviajes X 2 Más que el lugar (poco quedará que contar de Roma), para nosotros es una forma de daros las ... Autor: PEPE SANTACREU Mándanos tus fotos de Roma
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ROMA Y VENECIA
Los secretos que siempre quisiste conocer
Estos romanos te van a sorprender. Mira sus BARRIOS nuevos y camina
Que levante la mano quien –viajero o turista, intelectual o artista, italiano o extranjero– no se haya hecho, al visitar Roma, su propia idea de la Ciudad Eterna y no se crea preparado para opinar, para explicar Roma y la atracción (o repulsión) que la capital ejerce desde hace más de 2.000 años. Así que, ¿cómo guiar al viajero por la historia, pero también por las tradiciones, las gentes y la gastronomía de la ciudad sin trivializar ni aburrir? La tarea puede parecer difícil, pero no lo es. “En Roma, haz lo que hacen los romanos”, sugiere un viejo dicho. Hagamos también nosotros, pues, lo que hacen los romanos de hoy en día, muy distintos de los de ayer. En pocas palabras, los nuevos romanos se mueven por una nueva Roma que te vamos a descubrir.
Primera etapa: la muralla Aureliana. Una de las maravillas que rodean la ciudad imperial. Son 19 km de adarve, emplazamientos, espacios cerrados y abiertos, con un museo que narra la leyenda de estos muros, que no pudieron defender los confines de una ciudad. Se accede por la puerta de San Sebastián (a principios de la década de los años 40, el secretario del Partido Fascista, Ettore Muti, transformó el espacio interno en un elegante apartamentito. La segunda etapa no está lejos. Se trata del Circo Máximo, que desde tiempos de Rómulo y Remo, divide la ciudad entre el mundanal Palatino (con el foro, los arcos de triunfo, la via Sacra) y el discreto, sombreado y secreto monte Aventino, asomado al río Tíber y el Gianicolo. El jardín de los Naranjos, el portón del palacio de la Orden de Malta (por la cerradura se ve la cúpula de San Pedro), la piazzetta dei Cavalieri di Malta y las basílicas paleocristianas más interesantes de Roma: Santa Sabina, San Alexio, Santa María del Priorato y San Anselmo, donde resuenan los cantos gregorianos.
DEL GHETTO A via CAVOUR
Otra Roma alternativa es la visita al ghetto, entre Lungotevere dei Cenci, via Arenula y el teatro Marcelo. En este área y hasta 1870, los hebreos romanos debían vivir y recogerse obligatoriamente por la noche por orden del Papa rey. Via Portico d’Ottavia, con sus tiendas kosher y sus negocios de ropa con descuento (Limentani), las pastelerías con tartas de requesón y cerezas, los restaurantes judíos (Giggetto, Piperno), las estrechas callejuelas entre palacios nobles (Caetani, Costaguti, Campitelli) y los repentinos espacios amplios como piazza Margana o piazzeta Mattei, con la mítica fuente de las Tortugas.
Pasado el Foro y subiendo por via Cavour, hemos de adentrarnos por cualquiera de las calles de la izquierda para llegar a la antigua Suburra, hoy barrio de Monti, uno de los últimos enclaves no turísticos del centro histórico, lleno de restaurantes, pastelerías, talleres de artesanos, anticuarios y tiendas de baratillo. Aquí se oye aún el antiguo dialecto romanesco.
En la parte alta de via Cavour y en via Lanza se abre una Roma completamente distinta: la piazza Vittorio all’Esquilino, que en el transcurso de un siglo ha pasado de ser un escaparate de los Saboya, imitación de Turín con jardines y pórticos subalpinos, a convertirse en un zoco oriental. Aquí impera un ambiente multiétnico, incluida una rquesta de música afro-indio-magrebí en piazza Vittorio.
Publicado en Septiembre de 2006
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