REGLAS DEL BUEN TAPEONúmero ideal: cuatro personas.
Cada uno paga una ronda
Se tapea de pie, en la barra
Se toman dos tapas por bar
En total, no se tapea con menos de cuatro platos ni con más de diez
Se charla sobre temas ligeros, nada trascendentes
Las tapas son la especialidad gastronómica de Sevilla aunque, salvo en algunos bares retirados del centro, hay que pagarla. Aún así, los precios no van más allá de 1,80 euros y suelen ser cumplidas. A diario, los sevillanos comen a base de tapas; de hecho verás muy poca oferta de menús. Lo mejor es que sigas las reglas del juego: te sentirás parte de la ciudad y probarás una amplísima variedad de sabores y combinaciones. Aquí la costumbre es tapear con cerveza (1 euros) y raramente se pide un fino o una manzanilla (1,20 euros), bebidas más típicas de la Feria. Y una curiosidad: aquí la cuenta de lo que consumes se va anotando con una tiza sobre la barra, así no hay despiste que valga.
La lista de bares es infinita; tú mismo descubrirás muchos más paseando por la ciudad. Empieza por el más antiguo de Sevilla, El Rinconcillo (Gerona, 40), fundado en el año 1670. Cuenta la leyenda que durante los tiempos de la dictadura aquí se daban cita gentes de las cuatro pes: policias, poetas, periodistas y prostitutas, cada cual por diferentes motivos, claro. Sea como fuere la buena tapa está asegurada, como los garbanzos con espinacas, y las tortillitas de camarones. Cerca de la Catedral está el bar Giralda (Mateos Gago, 1), un local clásico construido sobre las ruinas de unos baños árabes. La clientela es variopinta, desde el guiri despitado a la familia sevillana, y la carta de lo más variado. Te sugerimos que pruebes las patatas "importancia a mi manera" (rellenas de jamón) y las croquetas de jamón y queso. La Casa de la Moneda (Adolfo Rodríguez Jurado, 3), junto a la Avda de la Constitución, ofrece tapas innovadoras como los rollitos de pollo con crema de espinacas y las más tradicionales como la pringá, servida con patatas fritas.
En la plaza de San Lorenzo, frente al Cristo del Gran Poder, el Bar Eslava (Eslava, 5) ejerce un imán irresistible. Siempre está hasta los topes: sus pimientos rellenos de merluza o el solomillo al cabrales merecen que luches por hacerte un sitio en la barra. Para hartarte de tapas de pescaito (pavía, bacalao, azedía) entra en Casa Paco (Zaragoza, 32), cerca de la Plaza Nueva. Sin salir de la zona, prueba las cazuelitas del bar El Atún (Joaquín Guichot, 5), como la de atún mechado o gambas al ajillo. A la hora del aperitivo resulta muy agradable la plaza del Salvador. Los bares que hay bajo los soportales (La Antigua Bodeguita y Los Soportales) sacan mesas y toneles de madera al sol para tomar unas cervezas de pie, sin que falten unas aceitunas.