Pasea por Icod de los vinos –es muy agradable– y dirígete después a Garachico, posiblemente una de las villas más encantadores de toda la isla. Puedes decidir entre caminar junto al puerto, visitar sus monumentos –el castillo de San Miguel, la ermita de San Roque– o darte un chapuzón en las piscinas naturales de El Caletón, especie de dique de lava que, incluso cuando el mar está revuelto, abriga la playa y permite un baño tranquilo. Garachico, además, está repleto de tiendas artesanas que se salen un poco de lo normal. Ahí tienes El Rincón del Algodón (Esteban del Ponte, 5), una buena dirección si lo que quieres es comprar complementos y vestidos diferentes, todos de algodón y hechos en Tenerife.
Hay muchos hoteles donde elegir en esta localidad, pero nuestras preferencias se las lleva el Hotel San Roque (Esteban del Ponte, 32. Tlf. 922 133 435. Desde 190 €). Se trata de una casa señorial del siglo XVIII, extremadamente silenciosa, muy íntima, repleta de esculturas de importantes artistas contemporáneos. Tiene piscina, restaurante de cocina creativa y un patio central, presidido por una fuente del escultor Miguel Navarro, donde apetece mucho sentarse a leer a cualquier hora. El hotel ofrece precios especiales para los clientes que quieran practicar su swing en el Club Buenavista, un campo de golf diseñado por Severiano Ballesteros a sólo 10 minutos de aquí.
Tanto si te gusta el golf como si no, te recomendamos que sigas tu ruta –pasando El tanque y los Silos– hacia Buenavista del Norte, con unas pintorescas calles que mucho te recordarán a cualquier pueblo andaluz. Un consejo: antes de hacer turismo, dedica un rato a cultivar el placer gastronómico y acércate a El Aderno (La Alhóndiga, 8) donde podrás encontrar el mejor de los souvenirs. Lo suyo es la repostería tradicional: rosquetes de vino, mantecados, tarta gomera, truchas de cabello de ángel... La última sensación son los bombones de vinagre de vino de Bodegas Monje.
Además de un destino goloso, Buenavista es un buen lugar para aproximarte a algunos puntos de interés, como el barranco de Masca y el Parque Natural del Teno, donde se eleva el Macizo de Teno, uno de los tres vértices de la isla. Las vistas desde aquí y en toda la zona son espectaculares. Como espectacular es también el acantilado de Los Gigantes, con extrañas formas escarpadas productos de la fuerza de las olas que contra ellas chocan.