Hasta hace bien poco, Santa Cruz de Tenerife ni figuraba en las previsiones de los viajeros. Pero de un tiempo a esta parte su fisonomía ha cambiado tanto que si te la saltas, te perderás algo importante. Es cierto que está en obras, pero debes ser condescendiente: en 2007 quedará inaugurado su tranvía.
La capital tinerfeña es, ante todo, una ciudad para pasear. Está dividida en dos por el barranco de Santos, y repleta de plazas con terrazas, jardines, rincones de aire colonial y parques, como el de García de Sanabria, un auténtico jardín botánico con más de 200 especies vegetales que acaba de sufrir una importante restauración. En sus algo más de 50.000 m2 de extensión se suceden paseos de bambú, pérgolas, fuentes y estanques.
Todo un pulmón verde situado justo a la derecha de Las Ramblas, la única calle larga de Santa Cruz, y muy cerca también del Hotel Sheraton Mencey (José Naveiras, 38. Tlf. 922 609 900. Desde 150 €), todo un clásico que te recomendamos. Si no te alojas en él, al menos tómate un refresco en su patio interior estilo invernadero. El hotel es punto de referencia, ya que en torno a él encontrarás algunas de las direcciones más modernas y menos guiris de la ciudad. A apenas unos metros abre sus puertas para paladares exigentes,
El Covacho (Dr. Guigou, esquina Ramblas. Tlf. 922 276 485), con el colombiano Pedro Nel Restrepo a los fogones. Pámpano sobre arroz salvaje con salsa de azafrán, ensalada de pulpo con papas negras, codornices con miel y soja... son sólo algunas de las propuestas que se pueden combinar con alguna de las 300 referencias de vino de todo el mundo que posee su bodega. Su ambiente clásico nada tiene que ver con la última sensación gastronómica de la ciudad, el restaurante Gom (Dr. Guigou, 27. Tlf. 922 276 058) casi pegado al anterior, el más cool y moderno de Santa Cruz. Tendrás que reservar con antelación si quieres probar sus deliciosos platos: tormenta de lechugas con gambas, virutas de solomillo con pisto, y sus famosos postres: chocolatísimo, sorbete de lichis o carpaccio de melón. Atención: el plato más caro cuesta sólo 12 €.